{"id":782,"date":"2009-02-13T17:50:00","date_gmt":"2009-02-13T16:50:00","guid":{"rendered":"http:\/\/giusseppe.net\/blog\/archivo\/2009\/02\/13\/un-cuento-de-un-dia\/"},"modified":"2014-09-10T11:30:52","modified_gmt":"2014-09-10T09:30:52","slug":"un-cuento-de-un-dia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/archivo\/2009\/02\/13\/un-cuento-de-un-dia\/","title":{"rendered":"Un cuento de un d\u00eda"},"content":{"rendered":"<p>Un d\u00eda iba andando por la calle cuando, repentinamente, alcanz\u00f3 la esquina del fin de semana.<br \/>Se sobresalt\u00f3 ligeramente al encontrarse con el s\u00e1bado y, algo turbado, sigui\u00f3 el camino como si no pasase nada. Cualquiera que le hubiese mirado el semblante, p\u00e1lido y, no obstante, tenebroso, se habr\u00eda percatado de que algo le ocurr\u00eda. Sin embargo, nadie lo encontr\u00f3.<br \/>Pas\u00f3 una noche de s\u00e1bado casi alocada y llena de juventud. Como si tuviese fuerzas para resistir noches irresistibles. Se sinti\u00f3 reconfortado por el giro a derechas de la madrugada y se despert\u00f3 un domingo que esperaba soleado y azul. Porque los domingos son azules como el ojo de una pupila fr\u00eda. Especialmente en estos fr\u00edos meses de invierno.<br \/>Pero este d\u00eda se levant\u00f3 brumoso y so\u00f1oliento. El d\u00eda hab\u00eda que aprovecharlo igualmente y continuar una marcha sin sentido pero con final.<br \/>Nuestro d\u00eda pas\u00f3 corriendo por un fin de semana o principio, seg\u00fan el pa\u00eds, en el que la oscuridad se fue haciendo m\u00e1s y m\u00e1s obvia.<br \/>De este modo entr\u00f3 en un lunes que sigui\u00f3 siendo difuso y trabajador. La ma\u00f1ana casi hab\u00eda despedido los rayos de la luna cuando el sol t\u00edmido no se atrev\u00eda a asomarse. El muy dormil\u00f3n\u2026<br \/>Los labios de una nube besaron el d\u00eda y este se estir\u00f3 con la fuerza de veinticuatro horas.<br \/>Dos pasos. Niebla.<br \/>El lunes nublado fue descargando unas gotas de agua en forma de aire respirado. La lobreguez aument\u00f3, in-crescendo, como un jersey de lana de grises degradados. Alcanz\u00f3 una garganta nocturna y negra que llen\u00f3 el d\u00eda.<br \/>Cuando el martes comenz\u00f3, apenas se pod\u00edan distinguir contornos entre las formas del d\u00eda que amanec\u00eda cansado y como sin fuerzas\u2026 \u00a1Qu\u00e9 lejanos parec\u00edan los alegres momentos del s\u00e1bado a la noche!.<br \/>La pereza inundaba sus m\u00fasculos temporales y se apoderaba de las ganas de moverse. \u201c\u00bfPor qu\u00e9?\u201d \u2013 remoloneaba \u2013 \u201c\u00bfpara qu\u00e9?\u201d.<br \/>No hab\u00eda respuesta ni eco en el fondo impenetrable, insondable de un martes l\u00fagubre como ninguno.<br \/>El d\u00eda fue avanzando agotado hacia el penumbroso final del periodo marcial, plazo de Marte, guerra negra y muerte eterna\u2026 cargado con unos pensamientos densos y funestos que invad\u00edan su alma apesadumbrada.<br \/>A\u00fan as\u00ed, logr\u00f3 rebasar la medianoche y entrar, como triunfal de s\u00ed mismo y del destino, en un mi\u00e9rcoles que auguraba tenebrosidad.<br \/>Efectivamente, la niebla que rodeaba el d\u00eda desde el lunes se hab\u00eda hecho m\u00e1s consistente y compacta hasta el punto de poderse atrapar las palabras en s\u00f3lidos magmas de plomo.<br \/>La energ\u00eda abandon\u00f3 al d\u00eda a su suerte y se escurri\u00f3 diluy\u00e9ndose entre la sombra.<br \/>El d\u00eda sinti\u00f3 el punzante aguij\u00f3n de la muerte. Se estaba acabando\u2026 no hab\u00eda m\u00e1s tiempo ni m\u00e1s momentos\u2026 reflexiones aciagas se acumulaban macizas sobre \u00e9l. So\u00f1\u00f3 una vida nueva, un despertar de sol y sones nuevos, como caballos de crines verdes en un campo de trigo azul. So\u00f1\u00f3 un despertar a un mundo digno para la vida, digno para cada d\u00eda, para todos los d\u00edas\u2026 pero despert\u00f3.<br \/>Hab\u00eda pasado una noche insoportable y cruel entre latidos de su propio impulso y presiones de un exterior apretado y viscoso.<br \/>S\u00fabitamente, se encontr\u00f3 cayendo por un acantilado de profundidad incalculable pero pod\u00eda tambi\u00e9n notar como el astro rey calentaba su cuerpo y como, este d\u00eda, era renovado y revivido.<br \/>El miedo por la ca\u00edda fue haci\u00e9ndose m\u00e1s y m\u00e1s certero. Un d\u00eda no pod\u00eda resistir golpes semejantes, y menos teniendo en cuenta el contraste con el agotamiento de las jornadas anteriores.<br \/>Finalmente, junto unas ramas de arce verdes, al lado de un r\u00edo de aguas transparentes y cristalinas, donde beb\u00eda una bella garza que se dejaba acariciar por brisas de olores frescos, el d\u00eda sucumbi\u00f3 y origin\u00f3 un profundo rect\u00e1ngulo en los calendarios del mundo que ahora se conoce como Jueves.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un d\u00eda iba andando por la calle cuando, repentinamente, alcanz\u00f3 la esquina del fin de semana.Se sobresalt\u00f3 ligeramente al encontrarse con el s\u00e1bado y, algo turbado, sigui\u00f3 el camino como si no pasase nada. Cualquiera que le hubiese mirado el semblante, p\u00e1lido y, no obstante, tenebroso, se habr\u00eda percatado de que algo le ocurr\u00eda. 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