{"id":777,"date":"2009-02-13T17:47:00","date_gmt":"2009-02-13T16:47:00","guid":{"rendered":"http:\/\/giusseppe.net\/blog\/archivo\/2009\/02\/13\/una-tarde-en-bangkok\/"},"modified":"2014-09-10T11:30:52","modified_gmt":"2014-09-10T09:30:52","slug":"una-tarde-en-bangkok","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/archivo\/2009\/02\/13\/una-tarde-en-bangkok\/","title":{"rendered":"Una tarde en Bangkok"},"content":{"rendered":"<p>En Bangkok existen unos veh\u00edculos que reciben el onomatop\u00e9yico nombre de tuc-tuc.<br \/>Un peque\u00f1o motor de cilindrada menor a la de un ciclomotor, empuja un triciclo encabezado por un asiento para el conductor y que arrastra un diminuto recept\u00e1culo donde un esca\u00f1o forrado de pl\u00e1stico sirve de acomodo a los pasajeros.<br \/>En ocasiones, puede verse uno cargando una multitud donde no caben sino dos personas a lo m\u00e1s; algunos de los cuales, a menudo,  acarrean bultos que pueden llevar colgando por el exterior de una estructura met\u00e1lica que hace las veces de protecci\u00f3n lateral.<br \/>Los m\u00e1s suntuosos, protegen del insoportable sol del tr\u00f3pico a los clientes, con una especie de palio, habitualmente desgarrado y mugriento.<br \/>Si el aspecto del carruaje no deja lugar a dudas de que se trata de algo \u00fanico en el mundo; tampoco el modo en el que es abordado por los que solicitan su servicio.<br \/>Junto a la acera, uno de los tuc-tuc puede acercarse o incluso encaramarse a ella y una discusi\u00f3n acalorada, feroz regateo, se entabla por llegar a un acuerdo en el precio del trayecto.<br \/>La primera vez que estuve en Tailandia no quise perder la oportunidad de disfrutar un recorrido tan pintoresco.<br \/>Fue hace hoy exactamente cuatro a\u00f1os. Iba acompa\u00f1ado por mi buen amigo I\u00f1aki. Juntos, comenz\u00e1bamos una nueva andadura por tierras australes, pero camino a Sydney, nos detuvimos diez d\u00edas en Bangkok. Nadie entiende qu\u00e9 se puede hacer tanto tiempo seguido all\u00ed, pero la verdad es que resulta una ciudad apasionante y llena de emociones diferentes.<br \/>Bangkok, con sus m\u00e1s de doce millones de habitantes, padece un problema de tr\u00e1fico inaudito, que produce una contaminaci\u00f3n tal como para que la mayor\u00eda de las personas, que han de hacer vida con frecuencia en la calle, porten unas mascarillas quir\u00fargicas como las que se utilizan en los hospitales.<br \/>En las calles rectil\u00edneas y anchas, planas como hojas, el tr\u00e1fico se embota denso pero, simult\u00e1neamente, tranquilo. A veces, se tiene la sensaci\u00f3n de que el tiempo se detiene, que no importa. La frase por excelencia de todo tailand\u00e9s es \u201cMai pen rai\u201d que significa literalmente: no importa, es lo mismo\u2026 Filosof\u00eda budista.<br \/>Entre gestos y un ingl\u00e9s casi insultado, comenzamos a negociar. El menudo ch\u00f3fer comenz\u00f3 pidiendo 200 bats por un recorrido que no ten\u00edamos claro c\u00f3mo de largo era, hasta un templo en el que se celebraban luchas de un arte marcial de exhibici\u00f3n que resulta ser el deporte nacional. Esto era el equivalente a unas 1000 pts. No sab\u00edamos muy bien si aquello era o no razonable, pero por tantear que no quedase\u2026<br \/>Yo ofrec\u00ed 10 bats mientras I\u00f1aki me dirig\u00eda una mirada entre de incredulidad y de reproche dici\u00e9ndome que aquello era poco menos que insultante. Por supuesto, el conductor, se percat\u00f3 y lo utiliz\u00f3 en su provecho, pero yo insist\u00ed. Ni un bat m\u00e1s. Despu\u00e9s de unos improperios en su idioma, rebaj\u00f3 su tarifa repentinamente a 30 bats.<br \/>Ninguno de nosotros pod\u00edamos creerlo pero al fin, gitanamente, tasamos el acuerdo en 20 bats.<br \/>Entonces, pudimos subir al auto.<br \/>Por descontado, una vez fijado trayecto y precio, para el propietario de la m\u00e1quina, cuanto m\u00e1s veloces fu\u00e9semos, mejor. Por un momento, pens\u00e9 que aquello era un dato afortunado, sin embargo, en cuanto el peque\u00f1o triciclo comenz\u00f3 a encarrilarse como un suicida, el miedo agarrot\u00f3 mis manos contra el barrote terminal.<br \/>No parec\u00eda haber ninguna ley por la que preocuparse. El veloc\u00edpedo motorizado igual arremet\u00eda contra coches, autobuses, peatones, ciclistas, motoristas, tranv\u00edas\u2026 ya fuese en el mismo sentido o sentido contrario.<br \/>Los sem\u00e1foros volaban veloces sobre nosotros dejando una estela de luz indiferente.<br \/>Yo no pod\u00eda casi mirar hacia fuera, pero tampoco pod\u00eda contener mi curiosidad por saber cuando morir\u00edamos como mosquitos contra un parabrisas. I\u00f1aki, algo m\u00e1s relajado, perdi\u00f3 la gorra que cay\u00f3 tras nosotros sin que pudi\u00e9semos hacer nada por evitar que un segundo despu\u00e9s un taxi la pisase.<br \/>De s\u00fabito, decidi\u00f3 torcer por un estrecho callej\u00f3n sin aceras pero con personas a ambos lados que se apartaban como buenamente pod\u00edan para no ser arrollados. El tr\u00e1fico por all\u00ed era m\u00e1s diluido puesto que los coches no habr\u00edan cabido. La anchura no era suficiente. Nosotros, si hubi\u00e9semos estirado los brazos hacia fuera, habr\u00edamos sido capaces de tocar las paredes. Pero nada distaba m\u00e1s de mis intenciones que sacar una de mis extremidades de aquel chisme infernal que parec\u00eda transportarnos a una muerte segura.<br \/>Unos metros m\u00e1s adelante, la poblaci\u00f3n peatonal hab\u00eda desaparecido. <br \/>Una motocicleta nos iba siguiendo impaciente con un hombre al manillar de complexi\u00f3n fuerte y un casco oscuro que no permit\u00eda ver su rostro.<br \/>Delante, otro tuc-tuc se detuvo. Por tanto, nosotros qued\u00e1bamos con el camino cortado, entre el tuc-tuc y la moto.<br \/>No s\u00e9 porqu\u00e9, en aquel momento, tuve el novelesco presentimiento de que aquello pod\u00eda ser un secuestro. A la izquierda, la puerta de un garaje.<br \/>Del tuc-tuc delantero comenzaron a bajar pasajeros que me parecieron terriblemente amenazadores. Abrieron la puerta del garaje. Un olor como a pescado podrido invadi\u00f3 nuestros olfatos. El motorista se retir\u00f3 el casco, que revelaba una cara agria, aplanada y surcada por una cicatriz, paralela al hueso inapreciable de la nariz, atravesando un p\u00e1rpado cerrado.<br \/>Al mirar al frente, de nuevo, top\u00e9 con la sonrisa aparentemente ir\u00f3nica del tuc-tuc-ero quien estaba dici\u00e9ndonos algo en su lengua incomprensible.<br \/>Fueron momentos de tensi\u00f3n, en los que me agarr\u00e9 como un est\u00fapido a una navajita, de no m\u00e1s de seis cent\u00edmetros de hoja, que llevaba en el bolsillo derecho.<br \/>Cuando termin\u00f3 su perorata, mir\u00e9, una vez m\u00e1s, para atr\u00e1s, pero el motorista hab\u00eda desaparecido como por arte de magia. Cuando volv\u00ed la cabeza, tambi\u00e9n me sorprendi\u00f3 que el tuc-tuc que nos hab\u00eda interrumpido el paso, hab\u00eda sido retirado dentro del cobertizo.<br \/>Reanudamos el camino como si nada hubiese ocurrido mientras yo me destensaba como un muelle sometido a un par de fuerzas bidireccional. Solt\u00e9 la navaja entre mis manos sudorosas y le coment\u00e9 a I\u00f1aki lo que hab\u00eda estado pensando. \u00c9l se ri\u00f3 de m\u00ed, con una sorna burlesca pero cari\u00f1osa, como intentando tranquilizarme a\u00fan m\u00e1s o quiz\u00e1s para tranquilizarse a \u00e9l mismo.<br \/>Al salir de la serie de callejones por los que and\u00e1bamos, nos reincorporamos al gran tr\u00e1fico y, en dos cruces m\u00e1s, alcanzamos el templo prometido.<br \/>Descend\u00ed del tuc-tuc con las piernas a\u00fan tiritando; pero logr\u00e9 esbozar una sonrisa de agradecimiento que me fue devuelta inmediatamente por un gesto simp\u00e1tico e inofensivo.<br \/>Curiosamente, aquella misma noche, en Pad-pon, un barrio c\u00e9ntrico repleto de bares, volvimos a ver a nuestro amigo, y nos ofreci\u00f3 sus servicios durante el tiempo que estuvimos all\u00ed. Fue una noche de aventuras indecibles entre las que est\u00e1n nuestro encuentro con unos transexuales, la compra de joyas en un mercado de carne, los bailes de bacalao tailand\u00e9s a ritmo de merengue\u2026 pero eso son otras historias y este relato ya se ha prolongado imperdonablemente. <\/p>\n<p><i>M-20000110.<\/i><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En Bangkok existen unos veh\u00edculos que reciben el onomatop\u00e9yico nombre de tuc-tuc.Un peque\u00f1o motor de cilindrada menor a la de un ciclomotor, empuja un triciclo encabezado por un asiento para el conductor y que arrastra un diminuto recept\u00e1culo donde un esca\u00f1o forrado de pl\u00e1stico sirve de acomodo a los pasajeros.En ocasiones, puede verse uno cargando &#8230; <a title=\"Una tarde en Bangkok\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/archivo\/2009\/02\/13\/una-tarde-en-bangkok\/\">Read more<span class=\"screen-reader-text\">Una tarde en Bangkok<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[10,11],"tags":[],"class_list":["post-777","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-libros","category-relatosdelolvido"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/777","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=777"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/777\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":909,"href":"https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/777\/revisions\/909"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=777"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=777"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=777"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}