{"id":774,"date":"2009-02-13T17:46:00","date_gmt":"2009-02-13T16:46:00","guid":{"rendered":"http:\/\/giusseppe.net\/blog\/archivo\/2009\/02\/13\/lo-que-el-veinte-se-llevo\/"},"modified":"2014-09-10T11:30:52","modified_gmt":"2014-09-10T09:30:52","slug":"lo-que-el-veinte-se-llevo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/archivo\/2009\/02\/13\/lo-que-el-veinte-se-llevo\/","title":{"rendered":"Lo que el veinte se llev\u00f3"},"content":{"rendered":"<p>Frente al espejo est\u00e1n los barbit\u00faricos y no me atrevo a ingerirlos, pero no tiene sentido continuar adelante un segundo m\u00e1s. Mi \u00faltima esperanza est\u00e1 cifrada en una caja de cincuenta pastillas amarillas. Parecer\u00e1 mentira, pero todo tiene sentido cuando nada tiene sentido.<br \/>Fue una maldita coincidencia lo que sucedi\u00f3 hoy justo hace cinco a\u00f1os. Era igualmente un veinte ene. Maldita coincidencia que nunca me ha permitido regodearme como se regodea todo el que sufre en un lamento verdadero y p\u00fablico.<br \/>Mi ilusi\u00f3n.<br \/>Marta y yo \u00e9ramos tan felices que nuestros amigos se hab\u00edan apartado de nosotros por considerarnos intolerables. Ten\u00edamos una peque\u00f1a casa de campo en las afueras de Madrid donde siempre pod\u00edamos conseguir un buen cordero con el que preparar una barbacoa exquisita. Marta lo condimentaba con una ensalada de verduras que nuestro peque\u00f1o huerto nos prove\u00eda.<br \/>Cuando, despu\u00e9s de dos a\u00f1os intent\u00e1ndolo, qued\u00f3 embarazada, la alegr\u00eda pareci\u00f3 ser tan grande que temimos nos fuese a romper. Lamentablemente se habr\u00edan de cumplir negros vaticinios. Todo el periodo de gestaci\u00f3n result\u00f3 un sue\u00f1o que jam\u00e1s podr\u00edamos haber imaginado. Compartir los cursos, las molestias, en la medida de lo posible, claro, toda la angustia y el miedo de tantas esperanzas, un proyecto vivo com\u00fan: un hijo.<br \/>La segunda ecograf\u00eda en el quinto mes de embarazo, demostr\u00f3 que era un ni\u00f1o sano y fuerte, al que le quedaban por asomar no m\u00e1s de cuatro meses si la cosa iba como deb\u00eda ir.<br \/>El  nombre comenz\u00f3 a materializarse en presentes con bordados: Abuelas incansables.<br \/>Iv\u00e1n ten\u00eda una fuerte tendencia a engordar y en un tercer sondeo, el peque\u00f1\u00edn ya pesaba ni m\u00e1s ni menos que dos kilos trescientos gramos. Nos avisaron que posiblemente ser\u00eda requerida una ces\u00e1rea, pero lo asumimos como normal. Modernidades como Internet o un sat\u00e9lite artificial orbitando Marte. Marta se inquiet\u00f3 por un segundo, pero nuestra uni\u00f3n eterna superaba baches como ese como si fuesen vallas de nubes. Unos besos y todo el afecto de que yo era capaz nos unieron m\u00e1s incluso de lo que hab\u00edamos estado nunca.<br \/>A pesar de todos los preparativos y alg\u00fan ensayo, cuando hubimos de ir a urgencias por la precipitaci\u00f3n del parto, olvidamos gran parte de los papeles de seguimiento. La atenci\u00f3n m\u00e9dica fue excelente, creo recordar, y yo estuve durante casi diez horas a la entrada de un quir\u00f3fano donde estaban interviniendo a mi mujer. No pude entrar por considerar que algunas dificultades respiratorias que yo ten\u00eda pod\u00edan poner en peligro la operaci\u00f3n. Por supuesto, no entr\u00e9. No pude ver c\u00f3mo sacaron a Iv\u00e1n del vientre de su madre, muerto y envuelto en su propio v\u00f3mito y unas membranas sanguinolentas.<br \/>Hoy lo lamento, pues mi imaginaci\u00f3n es mil veces m\u00e1s potente que una imagen; una imagen que se hab\u00eda llevado mi ilusi\u00f3n.<br \/>Mi amor.<br \/>Volvimos al hogar roto sabiendo que ella quedaba est\u00e9ril y yo, culp\u00e1ndola injustamente, est\u00e9ril de sentimiento.<br \/>Nuestra naranja se fue agrietando y los gajos dejaron salir un pus virulento que acab\u00f3 calm\u00e1ndose en el fr\u00edo y profundo lago de la indiferencia.<br \/>Envuelto en mi empleo, volv\u00eda a casa tan tarde que Marta ya estaba dormida. Era preferible este desencuentro a un encuentro no deseado. Quiz\u00e1s no. \u00a1Qu\u00e9 tard\u00edos resultan algunos pensamientos!.<br \/>No hab\u00eda transcurrido un a\u00f1o cuando una noche encontr\u00e9 una nota. No dejaba forma de localizarla. Se llev\u00f3 consigo su perro de cer\u00e1mica con una pata rota y cuatro prendas de ropa vieja. Tampoco vi su adi\u00f3s.<br \/>Su vida.<br \/>No tuve noticias de Marta hasta hace diez d\u00edas.<br \/>Tanto trabajo se ve recompensado por un buen ascenso que, evidentemente, no era una gran ayuda para mi angustia vital. D\u00eda a d\u00eda pregunt\u00e1ndome si merec\u00eda la pena vivirla\u2026 parec\u00eda emular a S\u00edsifo. Pero, \u00bfqui\u00e9n no?.<br \/>La empresa de telefon\u00eda en la que sudaba el aire acondicionado, traslad\u00f3 mi puesto al centro de Madrid. Cada ma\u00f1ana un tren suburbano me acercaba a una selva de miseria envuelta en cristales de lujo y edificios gigantes. Cada noche volv\u00eda a casa, a una casa de silencio y nostalgia en la que sus fantasmas me mord\u00edan el sue\u00f1o. Cada ma\u00f1ana regresaba a una feroz rutina que no liberaba la mente. Cada ma\u00f1ana sal\u00eda a tomar un caf\u00e9 con cuatro compa\u00f1eros, siempre las mismas caras, a la misma cafeter\u00eda al final de la Calle Desenga\u00f1o. Cada nuevo proyecto era un proyecto hecho o por hacer; uno m\u00e1s.<br \/>El lunes de la semana pasada, Juan propuso probar una cafeter\u00eda de la Calle Ballesta. La tasquita de enfrente. No me ilusion\u00f3 la idea, pero les segu\u00ed.<br \/>Junto a la puerta, un amasijo de mantas se irgui\u00f3 frente a nosotros para dejarnos pasar y pedirnos, pro caridad, veinte duros o un cigarro.<br \/>Petrificado, tras una piel macerada por inyecciones de mal, bajo una t\u00fanica de inmundicia, una escoba con forma de cabello seco, adivin\u00e9 sus ojos.<br \/>Ella no vio los m\u00edos.<br \/>Su mirada sumisa y miserable no alzaba la vista de los adoquines sucios que eran su casa.<br \/>\u00a1Cu\u00e1nta contradicci\u00f3n de sentimientos!. No pod\u00eda acercarme y no pod\u00eda irme. Se me hel\u00f3 la sangre, se me parti\u00f3 el alma. \u201cMarta\u201d, le dije d\u00e9bil esperando un final de cuento, \u201cvuelve a casa\u201d. <br \/>Grit\u00f3 algo gutural y escap\u00f3 corriendo. No pude seguirla o no supe hacerlo. No supe hacerlo. Ahora es tarde\u2026 siempre es tarde. Siempre y nunca. Nunca. No supe nunca hacer lo que ten\u00eda que hacer. No pude. No, no pude.<br \/>Mi aliento o mi \u00faltima esperanza.<br \/>Mis nervios se rompieron. Caus\u00e9 baja laboral. La primera en siete a\u00f1os, qu\u00e9 orgulloso estoy de m\u00ed. Dediqu\u00e9 mis esfuerzos a buscarla pero no la encontr\u00e9. Ayer me inform\u00f3 la comisar\u00eda n\u00famero veintid\u00f3s del distrito centro que hab\u00edan encontrado una mujer rubia, de mediana estatura que coincid\u00eda con mi descripci\u00f3n, muerta a causa de una sobredosis de hero\u00edna adulterada. No habr\u00eda necesitado ir para saber que era ella.<br \/>Son las cinco de la madrugada. Frente al espejo est\u00e1n los barbit\u00faricos y no me atrevo a ingerirlos, pero no tiene sentido continuar adelante un segundo m\u00e1s. Mi aliento o mi \u00faltima esperanza est\u00e1 cifrada en una caja de cincuenta pastillas amarillas. Parecer\u00e1 mentira, pero todo tiene sentido cuando nada tiene sentido.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Frente al espejo est\u00e1n los barbit\u00faricos y no me atrevo a ingerirlos, pero no tiene sentido continuar adelante un segundo m\u00e1s. Mi \u00faltima esperanza est\u00e1 cifrada en una caja de cincuenta pastillas amarillas. Parecer\u00e1 mentira, pero todo tiene sentido cuando nada tiene sentido.Fue una maldita coincidencia lo que sucedi\u00f3 hoy justo hace cinco a\u00f1os. Era &#8230; <a title=\"Lo que el veinte se llev\u00f3\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/archivo\/2009\/02\/13\/lo-que-el-veinte-se-llevo\/\">Read more<span class=\"screen-reader-text\">Lo que el veinte se llev\u00f3<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[10,11],"tags":[],"class_list":["post-774","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-libros","category-relatosdelolvido"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/774","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=774"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/774\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":910,"href":"https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/774\/revisions\/910"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=774"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=774"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=774"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}