{"id":773,"date":"2009-02-13T17:45:00","date_gmt":"2009-02-13T16:45:00","guid":{"rendered":"http:\/\/giusseppe.net\/blog\/archivo\/2009\/02\/13\/la-metamorfosis-de-giusseppe\/"},"modified":"2014-09-10T11:30:53","modified_gmt":"2014-09-10T09:30:53","slug":"la-metamorfosis-de-giusseppe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/archivo\/2009\/02\/13\/la-metamorfosis-de-giusseppe\/","title":{"rendered":"La metamorfosis de Giusseppe"},"content":{"rendered":"<p>\u00c9rase una vez un osito llamado Giusseppe cuyos padres eran extraterrestres. Se hab\u00edan dejado caer por la tierra a bordo de un transbordador con forma de chalet adosado en las afueras de Madrid. Por tanto, Giusseppe era un osito intergal\u00e1ctico que se alimentaba de pastillas de miel y de teclados de ordenador. Ten\u00eda un gorrito rojo que llevaba los d\u00edas de fiesta como si de \u00e9l se pudiesen extraer poderes\u2026 y as\u00ed era, en realidad: Los ojos de Giusseppe pod\u00edan ver en los seres humanos la parte m\u00e1s oscura, es decir, debajo de las axilas, que es d\u00f3nde los hombres guardan sus secretos m\u00e1s inconfesables.<br \/>Un d\u00eda, conoci\u00f3 una perra \u2013 esta vez terrestre \u2013 que se le acerc\u00f3 y le olisque\u00f3 sin reparos en la entrepierna hasta dejarlo desfallecido porque era un acto que no comprend\u00eda y ante lo que sus poderes eran harto in\u00fatiles.<br \/>Cay\u00f3 rendido en el fondo de un pozo de hierba y as\u00ed estuvo casi trescientos d\u00edas en los que repas\u00f3 su viaje y, porqu\u00e9 no, su vida.<br \/>Cuando despert\u00f3, un sentimiento kafkiano se apoder\u00f3 de \u00e9l y le hizo lanzarse a buscar un castillo inexistente en Am\u00e9rica. Se subi\u00f3 al primer avi\u00f3n, despu\u00e9s de una breve despedida de sus padres, que ya reconoc\u00edan abiertamente ante el vecindario su extraordinaria procedencia, y tras cuatro pel\u00edculas seguidas, aterriz\u00f3 en Nueva York. El famoso JFK le esperaba.<br \/>Al salir del aeropuerto, se le acerc\u00f3 una mujer de avanzada edad a la que r\u00e1pidamente comprendi\u00f3, gracias, por supuesto, a los poderes extrasensoriales de su gorro rojo. Ella quer\u00eda un ni\u00f1o suyo, aunque esto era completamente imposible pues, incluso permitiendo la zoofilia, la gen\u00e9tica es una ciencia muy coercitiva que no permite pr\u00e1cticamente nada no autorizado por el sentido com\u00fan; ya sabemos, el menos com\u00fan de los sentidos. Resumiendo, no pod\u00eda ser, pero ella le invit\u00f3 a una taza de t\u00e9 y un pastel de carne hecho con patatas y espinacas, pero sin carne. Parec\u00eda una mujer un tanto loca, pero en realidad, estaba tan s\u00f3lo intentando seducir al osito para convertirlo en miembro activo de la secta Burzak, que se alimentaban de osos extraterrestres. Esto explica que casi no hubiese ning\u00fan miembro perteneciente a esta secta que sobrepasase los 40 kilos de peso. Lo que no explica es c\u00f3mo ella se hab\u00eda dado cuenta de que el osito Giusseppe era extraterrestre. Aunque quiz\u00e1s le hab\u00eda resultado sospechoso el hecho de que pudiese volar con tanta facilidad al salir del avi\u00f3n, evitando, de este modo, las molestas aglomeraciones que siempre se forman en las recepci\u00f3n de las maletas.<br \/>Tras tomar el t\u00e9, qued\u00f3 tendido bajo una rama de avellano que estaba justo a la salida de la casa de la venerable mujer y que era muy oportuno para concebir una idea. Seguramente, esta fue la raz\u00f3n que llev\u00f3 al osito a transformarse, pesadamente, en un pensamiento triste, nost\u00e1lgico.<br \/>El recuerdo de su familia y la desubicaci\u00f3n en Brooklyn, le convirtieron en un fantasma de rasgos afilados y dientes duros que devoraba serpientes y mujeres a la salida de los cines de la quinta avenida. Como no hab\u00eda muchas serpientes, el fantasma Giusseppe se hubo de conformar con chuparle la sangre a setecientas hembras j\u00f3venes y bien formadas de una ciudad de diecis\u00e9is millones de habitantes. Teniendo en cuenta esta desproporci\u00f3n, el estado an\u00edmico de Giusseppe mejor\u00f3, obviamente, de modo que se volvi\u00f3 a interesar por la secta Burzak a la que no le dejaron pertenecer porque hab\u00eda engordado demasiado. Pesaba m\u00e1s de 190 kilos y aunque trat\u00f3 de explicar que eso era algo absolutamente terrenal, es decir, de la Tierra, no sent\u00eda ser menos liviano que cualquiera de los miembros actuales. Pero, por m\u00e1s que intent\u00f3 persuadirles, no pudo ser. As\u00ed que los mat\u00f3 a todos con un rayo megatr\u00f3nico de indiferencia y los fundi\u00f3 en un pastel de carne con patatas y espinacas que vende torceado para ganarse la vida desde hace diez a\u00f1os en la salida n\u00famero 25 de la terminal internacional del aeropuerto JFK de Nueva York, so\u00f1ando volver con su familia, reencontrarse con la perra que le oli\u00f3 y comer, de nuevo unas riqu\u00edsimas pastillas de miel que s\u00f3lo puede conseguir en las afueras de Madrid.<\/p>\n<p><i>Madrid, 20000229.<\/i><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00c9rase una vez un osito llamado Giusseppe cuyos padres eran extraterrestres. Se hab\u00edan dejado caer por la tierra a bordo de un transbordador con forma de chalet adosado en las afueras de Madrid. Por tanto, Giusseppe era un osito intergal\u00e1ctico que se alimentaba de pastillas de miel y de teclados de ordenador. 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