{"id":768,"date":"2009-02-13T17:42:00","date_gmt":"2009-02-13T16:42:00","guid":{"rendered":"http:\/\/giusseppe.net\/blog\/archivo\/2009\/02\/13\/la-calle\/"},"modified":"2014-09-10T11:30:53","modified_gmt":"2014-09-10T09:30:53","slug":"la-calle","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/archivo\/2009\/02\/13\/la-calle\/","title":{"rendered":"La calle"},"content":{"rendered":"<p>Emp\u00e9docles no me pod\u00eda ver porque sus pupilas miraban hacia dentro.<br \/>Desde la entrada al templo provocaba asco intentando buscar compasi\u00f3n y un poco de dinero para pasar el d\u00eda.<br \/>Ya penetr\u00f3 el fr\u00edo en las calles, ins\u00f3litamente soleadas, de diciembre y quiz\u00e1s por ello los transe\u00fantes llevaban paso acelerado pudi\u00e9ndose distinguir entre ellos los turistas armados de c\u00e1maras de v\u00eddeo.<br \/>Ah\u00ed segu\u00eda Emp\u00e9docles, debajo de la promoci\u00f3n oto\u00f1al de Ulloa \u00d3ptico en la calle del Carmen y yo, mir\u00e1ndole, me sent\u00ed est\u00fapido y cobarde.<br \/>En la cafeter\u00eda de enfrente yo tomaba un caf\u00e9 con leche caliente reci\u00e9n servido y un vaso de agua.<br \/>Saqu\u00e9 mi cuadernillo de anillas azul y empec\u00e9 a escribir un relato corto titulado La calle que me hab\u00edan pedido hacer en mis clases de los martes. Era lunes y, por tanto, el \u00faltimo d\u00eda para terminarlo.<br \/>Por desgracia, no pod\u00eda concentrarme con \u00e9l all\u00ed. No ten\u00eda ni un momento para m\u00ed en el que abstraerme lo suficiente y sentirme solo, como ten\u00eda que sentirme para escribir. <br \/>Quer\u00eda contar la historia ingeniosa de una vendedora del peri\u00f3dico humilde que se hab\u00eda dedicado a la prostituci\u00f3n hasta que, despu\u00e9s de una paliza de su chulo, que la hab\u00eda desfigurado incluso m\u00e1s que el ingente y continuado consumo de alcohol, no le hab\u00eda quedado m\u00e1s remedio que intentar ganarse la vida vendiendo esta publicaci\u00f3n. Labor que compaginaba con ocasionales hurtos a turistas o clientes despistados en cafeter\u00edas como aquella.<br \/>Sin embargo, cuando me dispon\u00eda a empezar me sobresalt\u00f3 la mirada de unos ojos marrones profundos y vivos bajo el manto de un pelo negro opaco pero brillante que intentaba venderme La Farola o me ped\u00eda lo que quisiera darle.<br \/>Le dije un \u201cno gracias\u201d cort\u00e9s y cortante y volv\u00ed a fijar mi atenci\u00f3n en la hoja en blanco de mi libreta.<br \/>Brot\u00f3 sin pensar un poema cursi a sus ojos y a la poes\u00eda y pas\u00e9 la p\u00e1gina encontr\u00e1ndome de nuevo con el vac\u00edo de mi falta de imaginaci\u00f3n.<br \/>Fue entonces cuando Emp\u00e9docles se acerc\u00f3.<br \/>El camarero sali\u00f3 raudo a disuadirlo y me regal\u00f3 unas disculpas que yo no hab\u00eda pedido. Tampoco hab\u00eda pedido que golpease al pobre viejo ni que le insultase hasta que retorn\u00f3, cabizbajo, a su puesto promocional bajo la iglesia. Por otro lado, tampoco intervine para impedir que sucediese algo que realmente me abochorn\u00f3.<br \/>Procur\u00e9 olvidar el incidente buscando de nuevo en mi interior algo que verter, algo que contar y fui elaborando una historia sobre una se\u00f1ora que estaba confinada en la calle del Carmen sin poder salir. Algo as\u00ed como un plagio del Angel Exterminador de Bu\u00f1uel. <br \/>Una buena mujer de cuarenta y siete a\u00f1os hab\u00eda entrado all\u00ed hac\u00eda seis a\u00f1os para comprar un regalo de Navidad a su marido. Esta calle, siempre tan bulliciosa, la hab\u00eda atrapado por ser la m\u00e1s prometedora para encontrar lo que andaba buscando. Una vez dentro se hab\u00eda sentido perdida y hab\u00eda pedido ayuda. Nadie la hab\u00eda ayudado.<br \/>A\u00fan hoy, y eso se supon\u00eda que era lo interesante de la historia, no hab\u00eda nadie dispuesto a decirle c\u00f3mo salir de all\u00ed (o aqu\u00ed) y segu\u00eda dando paseos, desde la ma\u00f1ana a la noche sin m\u00e1s fin que el de ver pasar el tiempo. <br \/>Su marido, por otro lado, hab\u00eda muerto de un paro card\u00edaco en su casa el mismo d\u00eda que ella hab\u00eda salido a por su regalo, antes de irse a trabajar, y nadie pudo dar con ella ni nadie pudo asociar aquella mujer con la mujer desaparecida. En realidad, tampoco importaba a nadie lo que le hubiese pasado, por lo que se hab\u00eda cerrado pronto la investigaci\u00f3n.<br \/>De repente, me dio por pensar que quiz\u00e1s a Emp\u00e9docles le hab\u00eda ocurrido lo mismo, es decir, que a\u00fan no hab\u00eda encontrado nadie que le ayudase y volv\u00ed a observarle. <br \/>Despu\u00e9s del suceso con el camarero, hab\u00eda vuelto a pedir limosna a la salida de la misa de doce, como siempre, esperando que alguien se dignara darle alg\u00fan dinero y, simult\u00e1neamente, mirarle.<br \/>Vi como todos los piadosos, aunque sobre todo, piadosas, salieron de la parroquia y \u00e9l consegu\u00eda su salario, de la sal amarga de la miseria.<br \/>Cuando acab\u00f3 el desfile, Emp\u00e9docles estaba exhausto y harto de tanta hipocres\u00eda. Yo pod\u00eda notarlo en su cara que me segu\u00eda resultando repulsiva.<br \/>Ped\u00ed la cuenta y pagu\u00e9 el caf\u00e9.<br \/>Lentamente, casi entre las brumas de la duda, me acerqu\u00e9 a \u00e9l y le pregunt\u00e9 su nombre. Claro, ten\u00eda que escribir esta historia y a\u00fan no conoc\u00eda su nombre. Me dijo que se llamaba Emp\u00e9docles pero que sus amigos le llamaban el Griego. <br \/>Con su voz carrasposa me pidi\u00f3 un cigarro y le dije que no ten\u00eda. Que no fumaba. Sus ojos en blanco, con las pupilas hacia dentro me desconcertaban y me hac\u00edan sentir vulnerable sin saber ante qu\u00e9.<br \/>Curiosamente, pareci\u00f3 darse cuenta y baj\u00f3 la cara de modo que pod\u00eda ver su calva manchada. <br \/>Le pregunt\u00e9 si necesitaba algo que no fuese dinero ni tabaco porque no ten\u00eda ninguna de las dos cosas, aunque esto, por una parte, no era cierto, y me contest\u00f3 que no. Que ten\u00eda todo lo que necesitaba, con una altaner\u00eda y un orgullo que, incluso as\u00ed, con la mirada baja, me dej\u00f3 como a la altura del bet\u00fan.<br \/>Sus pertenencias, expuestas como casa p\u00fablica de alguna personalidad, no eran, precisamente, numerosas ni lujosas y ocupaban poco m\u00e1s de medio metro de pared empaquetadas en una caja de cart\u00f3n que arrastraba con un carrito de la compra que nunca hac\u00eda.<br \/>Nos despedimos con sendos adioses y me dej\u00e9 encaminar por la muchedumbre. Llegu\u00e9 a mi casa con intenci\u00f3n de continuar la historia de Manuela, la mujer de cuarenta y siete a\u00f1os de la calle del Carmen not\u00e9 que en mis ojos se hab\u00eda quedado tan impresa la imagen de Emp\u00e9docles que decid\u00ed dedicarle esta historia como \u00fanica ofrenda que puedo hacerle.<br \/>Esta tarde he hecho el mismo recorrido y no le he encontrado. Quiz\u00e1s le vea ma\u00f1ana, sin embargo, mantengo la triste sensaci\u00f3n de que no voy a volver a verle.<br \/>Junto a un contenedor de la plaza del Carmen he encontrado su caja sucia y desvencijada. Del carrito no hab\u00eda ning\u00fan rastro. <br \/>A veces, hay salidas de mierda para esta vida gloriosa.<\/p>\n<p><i>M-19991213.<\/i><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Emp\u00e9docles no me pod\u00eda ver porque sus pupilas miraban hacia dentro.Desde la entrada al templo provocaba asco intentando buscar compasi\u00f3n y un poco de dinero para pasar el d\u00eda.Ya penetr\u00f3 el fr\u00edo en las calles, ins\u00f3litamente soleadas, de diciembre y quiz\u00e1s por ello los transe\u00fantes llevaban paso acelerado pudi\u00e9ndose distinguir entre ellos los turistas armados &#8230; <a title=\"La calle\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/archivo\/2009\/02\/13\/la-calle\/\">Read more<span class=\"screen-reader-text\">La calle<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[10,11],"tags":[],"class_list":["post-768","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-libros","category-relatosdelolvido"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/768","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=768"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/768\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":917,"href":"https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/768\/revisions\/917"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=768"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=768"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=768"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}