{"id":6220,"date":"2016-09-30T09:27:31","date_gmt":"2016-09-30T07:27:31","guid":{"rendered":"http:\/\/giusseppe.net\/blog\/?p=6220"},"modified":"2016-09-27T17:59:18","modified_gmt":"2016-09-27T15:59:18","slug":"batracomiomaquia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/archivo\/2016\/09\/30\/batracomiomaquia\/","title":{"rendered":"Batracomiomaquia"},"content":{"rendered":"<p>Llevo el d\u00eda fascinado con esta obra adjudicada a Homero en alguna ocasi\u00f3n, aunque bien es probable que sea bastante posterior a la Il\u00edada, cuya autor\u00eda en exclusiva tambi\u00e9n est\u00e1 puesta en duda.<\/p>\n<p>Si el aedo en cuesti\u00f3n fue el compositor de semejante s\u00e1tira \u00e9pica resultar\u00eda a\u00fan m\u00e1s cautivador, pero no es desmerecedor para la obra que no sea Homero quien la escribi\u00f3.<\/p>\n<p>Me maravillan los nombres de los personajes, los h\u00e9roes \u00e9picos, reyes de ranas y ratones en guerra, desatada por un percance al cruzar un rat\u00f3n a lomos de una rana, siendo esta asustada por una serpiente y dejando hundirse al roedor cuasi accidentalmente.<\/p>\n<p>Dicen en Wikipedia que la <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Batracomiomaquia\" target=\"_blank\">Batracomiomaquia<\/a> (&Beta;&alpha;&tau;&rho;&alpha;&chi;&omicron;&mu;&upsilon;&omicron;&mu;&alpha;&chi;&#943;&alpha;, del griego antiguo &beta;&#940;&tau;&rho;&alpha;&chi;&omicron;&sigmaf;, &lsquo;rana&rsquo;, &mu;&#8166;&sigmaf;, &lsquo;rat&oacute;n&rsquo;, y &mu;&#940;&chi;&eta;, &lsquo;batalla&rsquo;) o la <strong>Batalla de las ranas y ratones es una \u00e9pica c\u00f3mica o parodia sobre la Il\u00edada, atribuida definitivamente a Homero por los romanos<\/strong>, pero que de acuerdo a Plutarco ser\u00eda una obra de Pigres de Halicarnaso, el hermano (o hijo) de Artemisia, reina de Caria y aliada de Jerjes. Sin embargo, algunos autores modernos la atribuyen a un poeta an\u00f3nimo de la \u00e9poca de Alejandro Magno.<\/p>\n<p>La palabra \u00ab<strong>batracomiomaquia<\/strong>\u00bb ha llegado a significar \u2018<strong>disputa est\u00fapida<\/strong>\u2019. La traducci\u00f3n alemana, <em>Froschm\u00e4usekrieg<\/em>, ha sido usada para describir disputas tales como la surgida entre la Escuela de Matem\u00e1ticas y la de Sociolog\u00eda del Instituto de Estudios Avanzados de Princeton.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/el.wikisource.org\/wiki\/%CE%92%CE%B1%CF%84%CF%81%CE%B1%CF%87%CE%BF%CE%BC%CF%85%CE%BF%CE%BC%CE%B1%CF%87%CE%AF%CE%B1\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/giusseppe.net\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/Krigen_mellom_froskene_musene_-_War_between_the_frogs_and_mice_-_10_-_1885.jpg\" alt=\"EPSON scanner image\" width=\"100%\" class=\"size-full wp-image-6221\" srcset=\"https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/Krigen_mellom_froskene_musene_-_War_between_the_frogs_and_mice_-_10_-_1885.jpg 1965w, https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/Krigen_mellom_froskene_musene_-_War_between_the_frogs_and_mice_-_10_-_1885-300x196.jpg 300w, https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/Krigen_mellom_froskene_musene_-_War_between_the_frogs_and_mice_-_10_-_1885-768x501.jpg 768w, https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/Krigen_mellom_froskene_musene_-_War_between_the_frogs_and_mice_-_10_-_1885-800x522.jpg 800w\" sizes=\"(max-width: 1965px) 100vw, 1965px\" \/><\/a><\/p>\n<blockquote><p><strong><a href=\"https:\/\/es.wikisource.org\/wiki\/Batracomiomaquia\" target=\"_blank\">Batracomiomaquia<\/a><\/strong> de Homero<br \/>\n<strong>Nota: Traducci\u00f3n de Jenaro Alenda y Mira (principios del siglo XX)<\/strong><\/p>\n<p>Al comenzar esta primera p\u00e1gina, ruego al coro del Helic\u00f3n que venga a mi alma para entonar el canto que recientemente consign\u00e9 en las tablas, sobre mis rodillas \u2014una lucha inmensa, obra marcial llena de b\u00e9lico tumulto\u2014 deseando que llegue a o\u00eddos de todos los mortales c\u00f3mo se distinguieron los ratones al atacar a las ranas, imitando las proezas de los gigantes, hijos de la tierra. Tal como entre los hombres se cuenta, su principio fue del siguiente modo:<\/p>\n<p>Un rat\u00f3n sediento, que se hab\u00eda librado del peligro de una comadreja, sumerg\u00eda su \u00e1vida barba cerca de all\u00ed, en un lago, y se refocilaba con el agua dulce como la miel cuando le vio una vocinglera rana, que en el lago ten\u00eda sus delicias y le habl\u00f3 de esta suerte:<\/p>\n<p>\u2014Forastero, \u00bfqui\u00e9n eres? \u00bfDe d\u00f3nde viniste a estas riberas? \u00bfQui\u00e9n te engendr\u00f3? D\u00edmelo todo sinceramente: no sea que yo advierta que mientes. Si te considerare digno de ser mi amigo, te llevar\u00e9 a mi casa y te har\u00e9 muchos y buenos presentes de hospitalidad. Yo soy Hinchacarrillos y en el lago me honran como perpetuo caudillo de las ranas: cri\u00f3me mi padre Lodoso y me dio a luz Reinadelasaguas, que se hab\u00eda juntado amorosamente con \u00e9l a orillas del Er\u00eddano. Pero noto que tambi\u00e9n eres hermoso y fuerte, m\u00e1s a\u00fan que los otros; y debes de ser rey portador de cetro y valeroso combatiente en las batallas. Mas sea, decl\u00e1rame pronto tu linaje.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfPor qu\u00e9 me preguntas por mi linaje? Conocido es de todos los hombres y dioses y hasta de las aves que vuelan por el cielo. Yo me llamo Hurtamigas, soy hijo del magn\u00e1nimo Roep\u00e1n y tengo por madre a Lamemuelas, hija del rey Roejamones. Pero, \u00bfc\u00f3mo podr\u00e1s conseguir que sea tu amigo, si mi naturaleza es completamente distinta de la tuya? Para ti la vida est\u00e1 en el agua, mas yo acostumbro roer cuanto poseen los hombres: no se me oculta el pan floreado que se guarda en el redondo cesto; ni la gran torta rociada de s\u00e9samo; ni la tajada de jam\u00f3n; ni el h\u00edgado, dentro de su blanca t\u00fanica; ni el queso fresco, de dulce leche fabricado; ni los ricos melindres, que hasta los inmortales apetecen; ni cosa alguna de las que preparan los cocineros para los festines de los mortales, echando a las ollas condimentos de toda especie.<\/p>\n<p>Jam\u00e1s hu\u00ed de la griter\u00eda horrenda de las batallas, sino que siempre me encamino hacia el tumulto y pronto me mezclo con los combatientes m\u00e1s avanzados. No me espanta el hombre con su gran cuerpo, pues encaram\u00e1ndome a la cama en que reposa le muerdo la punta del dedo y hasta le cojo por el tal\u00f3n sin que le venga ning\u00fan dolor ni le desampare el dulce sue\u00f1o mientras yo le muerdo. Dos son los enemigos de quienes en gran manera lo temo todo en toda la tierra: el gavil\u00e1n y la comadreja, que me causan terribles pesares; y tambi\u00e9n el luctuoso cepo, donde se oculta traidora muerte. Pero temo mucho m\u00e1s a la comadreja, que es fort\u00edsima y, cuando me escondo en un agujero, al mismo agujero va a buscarme. No como r\u00e1banos, ni coles, ni calabazas ni me nutro de verdes acelgas ni de apio; que estos son vuestros manjares, alimentos propios de los que habit\u00e1is en la laguna.<\/p>\n<p>A estas razones Hinchacarrillos contest\u00f3 sonriendo: \u2014\u00a1Oh forastero! Mucho te envaneces por lo del vientre; tambi\u00e9n las ranas tenemos muy muchas cosas admirables de ver, as\u00ed en el lago como en la tierra firme. Pues el Croni\u00f3n nos dio un doble modo de vivir y podemos saltar en la tierra y zambullir nuestro cuerpo en el agua, habitando moradas que de ambos elementos participan. Si quieres comprobarlo, muy f\u00e1cil te ha de ser: monta sobre mi espalda, ag\u00e1rrate a m\u00ed para que no resbales y llegar\u00e1s contento a mi palacio. As\u00ed dijo; y le present\u00f3 la espalda. El otro, subiendo al punto con f\u00e1cil salto, asi\u00f3se con las manos al tierno cuello. Y al principio regocij\u00e1base contemplando los vecinos puertos y deleit\u00e1ndose con el nado de Hinchacarrillos; mas, as\u00ed que se sinti\u00f3 ba\u00f1ado por las purp\u00fareas olas, brot\u00e1ronle copiosas l\u00e1grimas y, tard\u00edamente arrepentido, se lamentaba y se arrancaba los pelos, apretaba con sus pies el vientre de la rana, le palpitaba el coraz\u00f3n por lo ins\u00f3lito de la aventura y anhelaba volver a tierra firme; y en tanto el glacial terror le hac\u00eda gemir horriblemente. Extendi\u00f3 entonces la cola sobre el agua, movi\u00e9ndola como un remo, y, mientras ped\u00eda a las deidades que le dejaran arribar a tierra firme, iban ba\u00f1\u00e1ndolo las purp\u00fareas ondas. Grit\u00f3, por fin, y estas fueron las palabras que profiri\u00f3 su boca:<\/p>\n<p>\u2014No fue as\u00ed ciertamente como llev\u00f3 sobre los hombros la amorosa carga el toro que, al trav\u00e9s de las olas, condujo a Creta la ninfa Europa; como, nadando me transporta a m\u00ed sobre los suyos esta rana que apenas levanta el amarillo cuerpo entre la blanca espuma.<\/p>\n<p>De s\u00fabito apareci\u00f3 una hidra, con el cuello erguido sobre el agua \u00a1Amargo espect\u00e1culo para entrambos! Al verla, sumergi\u00f3se Hinchacarrillos, sin parar mientes en la calidad del compa\u00f1ero que, abandonado, iba a perecer. Fuese, pues, la rana a lo hondo del lago y as\u00ed evit\u00f3 la negra muerte. El rat\u00f3n, al soltarlo la rana, cay\u00f3 en seguida de espaldas sobre el agua; y apretaba las manos; y, en su agon\u00eda, daba agudos chillidos. Muchas veces se hundi\u00f3 en el agua, otras muchas se puso a flote coceando; pero no logr\u00f3 escapar a su destino. El pelo, mojado, aumentaba a\u00fan m\u00e1s su pesantez. Y pereciendo en el agua, pronunci\u00f3 estas palabras:<\/p>\n<p>\u2014No pasar\u00e1 inadvertido tu doloso proceder, oh Hinchacarrillos, que a este n\u00e1ufrago despe\u00f1aste de tu cuerpo como de una roca. En tierra, oh muy perverso, no me vencieras ni en el pancracio, ni en la lucha, ni en la carrera; pero te valiste del enga\u00f1o para tirarme al agua. Tiene la divinidad un ojo vengador, y pagar\u00e1s la pena al ej\u00e9rcito de los ratones sin que consigas escaparte.<\/p>\n<p>Diciendo as\u00ed, expir\u00f3 en el agua. Mas acerc\u00f3 a verlo Lameplatos, que se hallaba en el blando c\u00e9sped de la ribera; y, profiriendo horribles chillidos corri\u00f3 a participarlo a los ratones. As\u00ed que \u00e9stos se enteraron de la desgracia, todos se sintieron pose\u00eddos de terrible c\u00f3lera. En seguida ordenaron a los heraldos que al romper el alba convocaran a junta en la morada de Roep\u00e1n, padre del desdichado Hurtamigas, cuyo cad\u00e1ver aparec\u00eda tendido de espaldas en el estanque, pues el m\u00edsero ya no se hallaba pr\u00f3ximo a la ribera, sino que iba flotando en medio del ponto. Y cuando, al descubrirse la aurora, todos acudieron diligentes, Roep\u00e1n, irritado por la suerte de su hijo, se levant\u00f3 el primero y les dijo estas palabras:<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Oh amigos! Aunque a m\u00ed solo me han hecho padecer las ranas tantos males, la actual desventura a todos nos alcanza. Soy muy desgraciado, puesto que perd\u00ed tres hijos. Al mayor lo mat\u00f3 la odios\u00edsima comadreja, ech\u00e1ndole la zarpa por un agujero. Al segundo llev\u00e1ronlo a la muerte los crueles hombres, con nov\u00edsimas artes, inventando un l\u00edgneo armadijo que llaman ratonera y es la perdici\u00f3n de los ratones. Y el que era mi tercer hijo, tan caro a mi y a su veneranda madre, lo ha ahogado Hinchacarrillos, conduci\u00e9ndolo al fondo de la laguna. Mas, ea, armaos y salgamos todos contra las ranas, bien guarnecido el cuerpo con las labradas armaduras.<\/p>\n<p>Diciendo semejantes razones, a todos les persuadi\u00f3 a que se armaran; y a todos los arm\u00f3 Ares, que se cuida de la guerra. Primeramente ajustaron a sus muslos, como grebas, vainillas de verdes habas bien preparadas, que entonces abrieron y que durante la noche hab\u00edan ro\u00eddo de la planta. Pusi\u00e9ronse corazas de pieles con ca\u00f1as, que ellos mismos hab\u00edan dispuesto con gran habilidad, despu\u00e9s de desollar una comadreja. Su escudo consist\u00eda en una tapa de las que llevan en el centro los candiles; sus lanzas eran largu\u00edsimas agujas, bronc\u00ednea labor de Ares; y formaba su morri\u00f3n una c\u00e1scara de guisante sobre las sienes.<\/p>\n<p>As\u00ed se armaron los ratones. Las ranas, al notarlo, salieron del agua y, reuni\u00e9ndose en cierto lugar, celebraron consejo para tratar de la perniciosa guerra. Y mientras inquir\u00edan cu\u00e1l fuera la causa de aquel levantamiento y de aquel tumulto, acerc\u00f3seles un heraldo con una varita en la mano \u2014Penetraollas, hijo del magn\u00e1nimo Roequeso\u2014 y les anunci\u00f3 la funesta declaraci\u00f3n de guerra, habl\u00e1ndoles de esta suerte: \u2014\u00a1Oh ranas! Los ratones os amenazan con la guerra y me env\u00edan a deciros que os arm\u00e9is para la lucha y el combate, pues vieron en el agua a Hurtamigas, a quien mat\u00f3 vuestro rey Hinchacarrillos. Pelead, pues, los que m\u00e1s valientes se\u00e1is entre las ranas.<\/p>\n<p>Diciendo as\u00ed, les declar\u00f3 el mensaje. Su discurso penetr\u00f3 en todos los o\u00eddos y turb\u00f3 la mente de las soberbias ranas. Y como ellas increparan a Hinchacarrillos, \u00e9ste se levant\u00f3 y les dijo:<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Amigos! Ni he dado muerte al rat\u00f3n, ni le he visto perecer. Debi\u00f3 de ahogarse mientras jugaba a orillas del lago, imitando el nadar de las ranas; y los perversos me acusan a m\u00ed que soy inocente. Mas, ea, busquemos de qu\u00e9 manera nos ser\u00e1 posible destruir los p\u00e9rfidos ratones. Voy a deciros la que me parece m\u00e1s conveniente. Cubramos el cuerpo con las armas y coloqu\u00e9monos todos en los bordes m\u00e1s altos de la ribera, en el lugar m\u00e1s abrupto; y cuando aqu\u00e9llos vengan a atacarnos, asgamos por el casco a los que a nosotros se aproximen y ech\u00e9moslos prestamente al lago con sus mismas armaduras. Y despu\u00e9s que se ahoguen en el agua, pues no saben nadar, erigiremos alegres un trofeo que el ratonicidio conmemore.<\/p>\n<p>Diciendo as\u00ed, a todos les persuadi\u00f3 a que se armaran. Cubrieron sus piernas con hojas de malva; pusi\u00e9ronse corazas de verdes y hermosas acelgas, transformaron h\u00e1bilmente en escudos unas hojas de col; tomaron a guisa de lanza sendos juncos, largos y punzantes; y cubrieron su cabeza con yelmos que eran conchas de tenues caracoles. Vestida la armadura, form\u00e1ronse en lo alto de la ribera, blandiendo las lanzas, llenos de furor.<\/p>\n<p>Entonces Zeus llam\u00f3 a las deidades al estrellado cielo y, mostr\u00e1ndoles toda la batalla y los fuertes combatientes, que eran muchos y grandes y manejaban luengas picas \u2014como si se pusiera en marcha un ej\u00e9rcito de centauros o de gigantes\u2014 pregunt\u00f3 sonriente \u00ab\u00bfCu\u00e1les dioses auxiliar\u00e1n a las ranas y cu\u00e1les a los ratones?\u00bb Y dijo a Atenea:<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Hija! \u00bfIr\u00e1s por ventura a dar auxilio a los ratones, puesto que todos saltan en tu templo, donde se deleitan con el vapor de la grasa quemada y con manjares de toda especie?<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Oh padre! Jam\u00e1s ir\u00e9 a prestar mi auxilio a los afligidos ratones, porque me han causado multitud de males, estropeando las diademas y las l\u00e1mparas para beberse el aceite. Y aun me atormenta m\u00e1s el \u00e1nimo otra de sus fechor\u00edas: me han ro\u00eddo y agujereado un peplo de sutil trama y fino estambre que tej\u00ed yo misma; y ahora el sastre me apremia por la usura \u2014\u00a1situaci\u00f3n horrible para un inmortal!\u2014 pues tom\u00e9 al fiado lo que necesitaba para tejer y ahora no s\u00e9 como devolverlo. Mas ni aun as\u00ed querr\u00e9 auxiliar a las ranas, que tampoco tienen ellas sano juicio: pues recientemente, al volver de un combate en que me cans\u00e9 mucho, me hallaba falta de sue\u00f1o y no me dejaron pegar los ojos con su alboroto; y estuve acostada, sin dormir y doli\u00e9ndome la cabeza, hasta que cant\u00f3 el gallo. Ea, pues, oh dioses, absteng\u00e1monos de darles nuestra ayuda: no fuese que alguno de vosotros resultase herido por el punzante dardo, pues combatir\u00e1n cuerpo a cuerpo, aunque una deidad se les oponga; y goc\u00e9monos todos en contemplar desde el cielo la contienda.<\/p>\n<p>As\u00ed dijo. Obedeci\u00e9ronla los restantes dioses y todos juntos se encaminaron a cierto paraje. Entonces los c\u00ednifes preludiaron con grandes trompetas el fragor horroroso del combate; y Zeus Cronida tron\u00f3 desde el cielo, dando la se\u00f1al de la funesta lucha.<\/p>\n<p>Primeramente Chillafuerte hiri\u00f3 con su pica a Lamehombres, que se hallaba entre los m\u00e1s avanzados luchadores, clav\u00e1ndosela en el vientre, en medio del h\u00edgado: el rat\u00f3n cay\u00f3 boca abajo, se le mancharon las tiernas crines, y, al venir a tierra con gran ruido, las armas resonaron sobre su cuerpo. Despu\u00e9s Habitagujeros, como alcanzara a Cienolento, le hundi\u00f3 en el pecho la robusta lanza: hizo presa en el ca\u00eddo la negra muerte y el alma le vol\u00f3 del cuerpo. Acelgu\u00edvoro mat\u00f3 a Penetraollas, tir\u00e1ndole un dardo al coraz\u00f3n, y en la propria orilla mat\u00f3 tambi\u00e9n a Roequeso.<\/p>\n<p>Comepan hiri\u00f3 en el vientre a Muchavoz, que cay\u00f3 boca abajo y el alma le vol\u00f3 de los miembros. Gozalago al ver que Muchavoz se mor\u00eda, adelant\u00f3se e hiri\u00f3 a Habitagujeros en el delicado cuello con una piedra como de molino y a \u00e9ste la oscuridad le vel\u00f3 los ojos.<\/p>\n<p>Grandemente apesarado Albahaquero hiri\u00f3 al rat\u00f3n con el aguzado junco, sin que luego se le acercara para recobrar la lanza. As\u00ed que lo vio Lamehombres, dirigi\u00f3le un brillante dardo y no le err\u00f3, pues se lo clav\u00f3 en el h\u00edgado. Y como viera que Comecosto hu\u00eda, cay\u00f3se al pie de la elevada orilla. Pero ni aun as\u00ed ces\u00f3 de luchar, sino que le hiri\u00f3; y \u00e9ste vino al suelo para no levantarse m\u00e1s; ti\u00f1\u00f3se el lago con la purp\u00farea sangre y el rat\u00f3n qued\u00f3 en la ribera envuelto en las delgadas cuerdas de sus intestinos.<\/p>\n<p>Juncalero, al ver a Taladrajamones, entr\u00f3 en gran temor, tir\u00f3 el escudo y huy\u00f3, ech\u00e1ndose de un salto en el agua. El irreprensible Reposaenelcieno mat\u00f3 a Pastinasc\u00edvoro y Gozaenelagua dio muerte al rey Roejamones, hiri\u00e9ndole con un canto en la parte superior de la cabeza: el cerebro le flu\u00eda al rat\u00f3n por la nariz y la tierra se manchaba de sangre.<\/p>\n<p>Lameplatos mat\u00f3 al irreprensible Reposaenelcieno, acometi\u00e9ndole con la lanza; y a \u00e9ste la obscuridad le vel\u00f3 los ojos. Puerr\u00edvoro, al verlo, cogi\u00f3 por el pie a Oliscasado y, apret\u00e1ndole con la mano el tend\u00f3n, lo ahog\u00f3 en el lago.<\/p>\n<p>Ladrondemigajas quiso vengar a su difunto compa\u00f1ero e hiri\u00f3 a Puerr\u00edvoro en el vientre, en medio del h\u00edgado: cay\u00f3 a sus pies la rana y el esp\u00edritu de la misma fuese al Hades. Andaentrecoles, cuando lo vio, tir\u00f3le desde lejos un pu\u00f1ado de cieno, que le manch\u00f3 el rostro y por poco no le ciega.<\/p>\n<p>Encoleriz\u00f3se el rat\u00f3n y cogiendo con su robusta mano una enorme piedra que hab\u00eda en la llanura, verdadera carga de la tierra, con ella hiri\u00f3 a Andaentrecoles debajo de las rodillas: quebr\u00f3se toda la pierna derecha de la rana, y cay\u00f3 \u00e9sta de espaldas en el polvo. Vocinglero acudi\u00f3 en su auxilio y, acometiendo a Ladrondemigajas, le hiri\u00f3 en medio del vientre: envas\u00f3le todo el aguzado junco y, al arrancarle la pica con su robusto brazo, todos los intestinos se desparramaron por el suelo.<\/p>\n<p>Y as\u00ed que lo vio en lo alto de la ribera Habitagujeros \u2014el cual, hall\u00e1ndose sumamente abatido, se retiraba del combate cojeando\u2014 salt\u00f3 a un foso para escapar de la horrible muerte. Roep\u00e1n hiri\u00f3 en la extremidad del pie a Hinchacarrillos; y \u00e9ste, afligido, diose en seguida a la fuga y salt\u00f3 el lago.<\/p>\n<p>Algu\u00edvoro, cuando le vio ca\u00eddo y casi ex\u00e1nime, abri\u00f3se paso por entre los combatientes delanteros y acometi\u00f3 a Roep\u00e1n con el aguzado junco, mas no logr\u00f3 romperle el escudo y en \u00e9ste se qued\u00f3 clavada la punta de la pica. Pero le hiri\u00f3 en el eximio casco de cu\u00e1druple penacho, haci\u00e9ndose \u00e9mulo del propio Ares, el divinal Cator\u00e9gano, \u00fanico combatiente que sobresal\u00eda entre la muchedumbre de las ranas. Mas arremetieron contra \u00e9l y, al verlo, no se atrevi\u00f3 a esperar a los esforzados h\u00e9roes y fue a sumergirse en lo profundo del lago.<\/p>\n<p>Figuraba entre los ratones el mancebo Robaparte, se\u00f1alado entre todos e hijo del irreprensible Roedor que acecha el pan. Roedor fue a su casa y mand\u00f3 a su hijo que interviniera en el combate, y \u00e9ste asegur\u00f3, braveando, que hab\u00eda de exterminar el linaje de las ranas. P\u00fasose cerca de ellas con ganas de combatir reciamente; rompi\u00f3 por la mitad una c\u00e1scara de nuez y arm\u00f3se metiendo las manos en ambos fragmentos. Temerosas las ranas fu\u00e9ronse todas al lago. Y aqu\u00e9l hubiera llevado a cabo su prop\u00f3sito, pues su fuerza era grande, si no lo hubiese advertido en seguida el padre de los hombres y de los dioses. El Croni\u00f3n se compadeci\u00f3 entonces de las ranas, que perec\u00edan, y, moviendo la cabeza, dijo de esta suerte:<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Oh dioses! Grande es la haza\u00f1a que van a contemplar mis ojos. Muy perplejo me dej\u00f3 Robaparte al gloriarse fieramente de que ha de destruir las ranas en el lago. Mas enviemos cuanto antes a Palas, que produce el tumulto de la guerra, o a Ares, para que lo aparten de la batalla no obstante su valent\u00eda.<\/p>\n<p>As\u00ed se expres\u00f3 el Cronida, y Ares contest\u00f3le diciendo: \u2014Ni el poder de Atenea ni el de Ares bastar\u00e1n, oh Cronida, para librar a las ranas de la perdici\u00f3n horrenda. Mas, ea, vayamos en su auxilio todos juntos o mueve tu arma con la cual mataste a los titanes, que eran con mucho los mejores de todos; y de esta manera quedar\u00e1 dome\u00f1ado el m\u00e1s valiente, como en otro tiempo hiciste perecer al robusto var\u00f3n Capaneo, al gran Enceladonte y a las feroces familias de los Gigantes. As\u00ed dijo; y el Cronida arroj\u00f3 el brillante rayo. Primeramente despidi\u00f3 un trueno, que hizo estremecer el vasto Olimpo, y en seguida lanz\u00f3 el rayo \u2014temible arma de Zeus\u2014 que vol\u00f3, serpeando, de la soberana mano. Su ca\u00edda a todos les caus\u00f3 pavor, as\u00ed a las ranas como a los ratones; mas no por eso abandon\u00f3 el combate el ej\u00e9rcito de estos \u00faltimos, que hubiera esperado a\u00fan m\u00e1s que antes destruir el linaje de las belicosas ranas, si Zeus, compadeci\u00e9ndose de ellas desde el Olimpo, no les hubiera enviado prestamente auxiliares.<\/p>\n<p>De pronto se presentaron unos animales de espaldas como yunques, de garras corvas, de marcha oblicua, de pies torcidos, de bocas como tijeras, de piel crust\u00e1cea, de consistencia \u00f3sea, de lomos anchos y relucientes, patizambos, de prolongados labios, que miraban por el pecho y ten\u00edan ocho pies y dos cabezas, indomables: eran cangrejos, los cuales se pusieron a cortar con sus bocas las colas, pies y manos de los ratones, cuyas lanzas se doblaban al acometer a los nuevos enemigos.<\/p>\n<p>Temi\u00e9ronles los t\u00edmidos ratones y, cesando en su resistencia, se dieron a la fuga. Y al ponerse el sol, termin\u00f3 aquella batalla que hab\u00eda durado un solo d\u00eda.\n<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Llevo el d\u00eda fascinado con esta obra adjudicada a Homero en alguna ocasi\u00f3n, aunque bien es probable que sea bastante posterior a la Il\u00edada, cuya autor\u00eda en exclusiva tambi\u00e9n est\u00e1 puesta en duda. 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