{"id":3156,"date":"2013-06-24T12:42:51","date_gmt":"2013-06-24T10:42:51","guid":{"rendered":"http:\/\/giusseppe.net\/blog\/?p=3156"},"modified":"2013-06-24T12:45:29","modified_gmt":"2013-06-24T10:45:29","slug":"introduccion-al-tractatus-logico-philosophicus","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/archivo\/2013\/06\/24\/introduccion-al-tractatus-logico-philosophicus\/","title":{"rendered":"Introducci\u00f3n al Tractatus Logico-Philosophicus"},"content":{"rendered":"<p><strong>Autor: Bertrand Russell, Mayo, 1922.<\/strong><\/p>\n<blockquote><p>\nEl Tractatus logico-philosophicus del profesor Wittgenstein intenta, cons\u00edgalo o no, llegar a la verdad \u00faltima en las materias de que trata, y merece por su intento, objeto y profundidad que se le considere un acontecimiento de suma importancia en el mundo filos\u00f3fico. Partiendo de los principios del simbolismo y de las relaciones necesarias entre las palabras y las cosas en cualquier lenguaje, aplica el resultado de esta investigaci\u00f3n a las varias ramas de la filosof\u00eda tradicional, mostrando en cada caso c\u00f3mo la filosof\u00eda tradicional y las soluci ones tradicionales proceden de la ignorancia de los principios del simbolismo y del mal empleo del lenguaje.<br \/>\nTrata en primer lugar de la estructura l\u00f3gica de las proposiciones y de la naturaleza de la inferencia l\u00f3gica. De aqu\u00ed pasamos sucesivamente a la teor\u00eda del conocimiento, a los principios de la f\u00edsica, a la \u00e9tica y, finalmente, a la m\u00edstica (das Mystiche).<br \/>\nPara comprender el libro de Wittgenstein es preciso comprender el problema con que se enfrenta. En la parte de su teor\u00eda que se refiere al simbolismo se ocupa de las condiciones que se requieren para conseguir un lenguaje l\u00f3gicamente perfecto. Hay varios problemas con relaci\u00f3n al lenguaje. En primer lugar est\u00e1 el problema de qu\u00e9 es lo que efectivamente ocurre en nuestra mente cuando empleamos el lenguaje con la intenci\u00f3n de significar algo con \u00e9l; este problema pertenece a la psicolog\u00eda. En segundo lugar est\u00e1 el problema de la relaci\u00f3n existente entre pensamientos, palabras y proposiciones y aquello a lo que se refieren o significan; este problema pertenece a la epistemolog\u00eda. En tercer lugar est\u00e1 el problema de usar las proposiciones-de tal modo que expresen la verdad antes que la falsedad; esto pertenece a las ciencias especiales que tratan de las materias propias de las proposiciones -en cuesti\u00f3n. En cuarto lugar est\u00e1 la cuesti\u00f3n siguiente: \u00bfQu\u00e9 relaci\u00f3n debe haber entre un hecho (una proposici\u00f3n, por ejemplo) y otro hecho para que el primero sea capaz de ser un s\u00edmbolo del segundo?<br \/>\nEsta \u00faltima es una cuesti\u00f3n l\u00f3gica y es precisamente la \u00fanica de que Wittgenstein se ocupa. Estudia las condiciones de un simbolismo correcto, es decir, un simbolismo en el cual una proposici\u00f3n \u00absignifique\u00bb algo suficientemente definido. En la pr\u00e1ctica, el lenguaje es siempre m\u00e1s o menos vago, ya que lo que afirmamos no es nunca totalmente preciso. As\u00ed pues, la l\u00f3gica ha de tratar de dos problemas en relaci\u00f3n con el simbolismo: l.\u00b0 Las condiciones para que se d\u00e9 el sentido mejor que el sinsentido en las combinaciones de s\u00edmbolos; 2.\u00ba Las condiciones para que exista unicidad de significado o referencia en los s\u00edmbolos o en las combinaciones de s\u00edmbolos. Un lenguaje l\u00f3gicamente perfecto tiene re glas de sintaxis que evitan los sinsentidos, y tiene s\u00edmbolos articulares con un significado determinado y \u00fanico. Wittgenstein estudia las condiciones necesarias para un lenguaje l\u00f3gicamente perfecto. No es que haya lenguaje l\u00f3gicamente perfecto, o que nosotros nos creamos aqu\u00ed y ahora capaces e construir un lenguaje l\u00f3gicamente perfecto, sino que toda funci\u00f3n del lenguaje consiste en tener significado y s\u00f3lo cumple esta funci\u00f3n satisfactoriamente en la medida en que se aproxima al lenguaje ideal que nosotros postulamos.<br \/>\nLa funci\u00f3n esencial del lenguaje es afirmar o negar los hechos. Dada la sintaxis de un lenguaje, el significado de una proposici\u00f3n est\u00e1 determinado tan pronto como se conozca el significado de las palabras que la componen. Para que una cierta proposici\u00f3n pueda afirmar un cierto he debe haber, cualquiera que sea el modo como el lenguaje est\u00e9 construido, algo en com\u00fan entre la estructura de la proposici\u00f3n y la estructura del hecho. Esta es tal vez la tesis m\u00e1s fundamental de la teor\u00eda de Wittgenstein. Aquello que-haya de com\u00fan entre la proposici\u00f3n y el hecho, no puede, as\u00ed lo afirma el autor, decirse a su vez en el lenguaje. S\u00f3lo puede ser, en la fraseolog\u00eda de Wittgenstein, mostrado, no dicho, pues cualquier cosa que podamos decir tendr\u00e1 siempre la misma estructura.<br \/>\nEl primer requisito de un lenguaje ideal ser\u00eda tener un solo nombre para cada elemento, y nunca el mismo nombre para dos elementos distintos. Un nombre es un s\u00edmbolo simple en el sentido de que no posee partes que sean a su vez s\u00edmbolos. En un lenguaje l\u00f3gicamente perfecto, nada que no fuera un elemento tendr\u00eda un s\u00edmbolo simple. El s\u00edmbolo para un compuesto ser\u00eda un \u00abcomplejo\u00bb. Al hablar de un \u00abcomplejo\u00bb estamos, como veremos m\u00e1s adelante, pecando en contra de las reglas de la gram\u00e1tica filos\u00f3fica, pero esto es inevitable al principio. \u00abLa mayor parte de las proposiciones y cuestiones que se han escrito sobre materia filos\u00f3fica no son falsas, sino sinsentido. No podemos, pues, responder a cuestiones de esta clase de ning\u00fan modo, sino establecer su sinsentido. La mayor parte de las cuestiones y proposiciones de los fil\u00f3sofos proceden de que no comprendemos la l\u00f3gica de nuestro lenguaje. Son del mismo tipo que la cuesti\u00f3n de si lo bueno es m\u00e1s o menos id\u00e9ntico que lo bello\u00bb (4.003). Lo que en el mundo es complejo es un hecho. Los hechos que no se componen de otros hechos son lo que Wittgenstein llama Sachverhalte, mientras que a un hecho que conste de dos o m\u00e1s hechos se le llama Tatsache; as\u00ed, por ejemplo: \u00abSocrates es sabio\u00bb es un Sachv erhalt y tambi\u00e9n un Tatsache, mientras que \u00abS\u00f3crates es sabio y Plat\u00f3n es su disc\u00edpulo\u00bb es un Tatsache, pero no un Sachverhalt.<br \/>\nWittgenstein compara la expresi\u00f3n ling\u00fc\u00edstica a la proyecci\u00f3n en geometr\u00eda. Una figura geom\u00e9trica puede, ser pro yectada de varias maneras: cada una de \u00e9stas corresponde a un lenguaje diferente, pero las propiedades de proyecci\u00f3n de la figura original permanecen inmutables, cualquiera que sea el modo de proyecci\u00f3n que se adopte. Estas propiedades proyectivas corresponden a aquello que en la teor\u00eda de Wittgenstein tienen en com\u00fan la proposici\u00f3n y el hecho, siempre que la proposici\u00f3n asevere el hecho.<br \/>\nEn cierto nivel elemental esto desde luego es obvio. Es imposible, por ejemplo, establecer una afirmaci\u00f3n, sobre dos hombres (admitiendo por ahora que los hombres puedan ser tratados como elementos) sin emplear dos nombres, y si se quiere aseverar una relaci\u00f3n entre los dos hombres ser\u00e1 necesario que la proposici\u00f3n en la que hacemos la aseveraci\u00f3n establezca una relaci\u00f3n entre los dos nombres. Si decimos \u00abPlat\u00f3n ama a S\u00f3crates\u00bb, la palabra \u00abama\u00bb, que est\u00e1 entre o la palabra \u00abPlat\u00f3n\u00bb y la palabra \u00abS\u00f3crates\u00bb, establece una relaci\u00f3n entre estas dos palabras, y se debe a este hecho que nuestra proposici\u00f3n sea capaz de aseverar una relaci\u00f3n entre las personas representadas por las palabras \u00abPlat\u00f3n y S\u00f3crates\u00bb. \u00abNo: `El signo complejo aRb dice que a est\u00e1 en la relaci\u00f3n R con b\u2019, sino: Que a est\u00e1 en una cierta relaci\u00f3n con b, dice que aRb\u00bb (3.1432).<br \/>\nWittgenstein empieza su teor\u00eda del simbolismo con la siguiente afirmaci\u00f3n (2.1):<br \/>\n\u00abNosotros nos hacemos figuras de los hechos.\u00bb Una figura, dice, es un modelo de la realidad, y a los objetos en la realidad corresponden los elementos de la figura: la figura misma es un hecho.<br \/>\nEl hecho de que las cosas tengan una cierta relaci\u00f3n entre s\u00ed se representa por el hecho de que en la figura sus elementos tienen tambi\u00e9n una cierta relaci\u00f3n, unos con otros. En la figura y en lo figurado debe haber algo id\u00e9ntico para que una pueda ser figura de lo otro completamente. Lo que la figura debe tener en com\u00fan con la realidad para poder figurarla a su modo y manera -justa o falsamente- es su forma de figuraci\u00f3n\u00bb (2.161, 2.17).<br \/>\nHablamos de una figura l\u00f3gica de la realidad; cuando queremos indicar solamente tanta semejanza cuanta es esencial a su condici\u00f3n de ser una figura, y esto en alg\u00fan sentido, es decir, cuando no deseamos implicar nada m\u00e1s que la identidad de la forma l\u00f3gica. La figura l\u00f3gica de un hecho, dice, es un Gedanke. Una figura puede corresponder o no corresponder al hecho y por consiguiente ser verdadera o falsa, pero en ambos casos tiene en com\u00fan con el hecho la forma l\u00f3gica. El sentido en el cual Wittgenstein habla de figuras puede ilustrarse por la siguiente afirmaci\u00f3n: \u00abEl disco gram\u00f3fonico, el pensamiento musical, la notaci\u00f3n musical; las ondas sonoras, est\u00e1n todos, unos respecto de otros, en aquella intern\u00f3 relaci\u00f3n figurativa que se mantiene entre lenguaje y mundo. A todo esto es com\u00fan la estructura l\u00f3gica. (Como en la f\u00e1bula, los dos j\u00f3venes, sus dos caballos y sus lirios, son todos, en cierto sentido, la misma cosa)\u00bb (4.014). La posibilidad de que una proposici\u00f3n represente a un hecho depende del hecho de que en ella los objetos est\u00e9n representados por signos. Las llamadas \u00abconstantes\u00bb l\u00f3gicas no est\u00e1n representadas por signos, sino que ellas mismas est\u00e1n presentes tanto en la proposici\u00f3n como en el hecho. La proposici\u00f3n y el hecho deben manifestar la misma<br \/>\n\u00abmultiplicidad\u00bb l\u00f3gica, que no puede ser a su vez representada, pues tiene que tener en com\u00fan el hecho y la figura. Wittgenstein sostiene que todo aquello que es propiamente filos\u00f3fico pertenece a lo que s\u00f3lo se puede expresar, es decir: a aquello que es com\u00fan al hecho y a su figura l\u00f3gica. Seg\u00fan este criterio se concluye que nada exacto puede decirse en filosof\u00eda. Toda proposici\u00f3n filos\u00f3fica es un error gramatical, y a lo m\u00e1s que podemos aspirar con la discusi\u00f3n filos\u00f3fica es a mostrar a los dem\u00e1s que la discusi\u00f3n filos\u00f3fica es un error. \u00abLa filosof\u00eda no es una de las ciencias naturales. (La palabra `filosof\u00eda\u2019 debe significar algo que est\u00e9 sobre o bajo, pero no junto a las ciencias naturales) E1 objeto de la filosof\u00eda es la aclaraci\u00f3n l\u00f3gica de pensamientos. La filosof\u00eda no es una teor\u00eda, sino una actividad. Una obra filos\u00f3fica consiste especialmente en elucidaciones. El resultado de la filosof\u00eda no son `proposiciones filos\u00f3ficas\u2019 sino el esclarecimiento de las proposiciones. La filosof\u00eda debe esclarecer y delimitar con precisi\u00f3n los pensamientos que de otro modo ser\u00edan, por as\u00ed decirlo, opacos y confusos\u00bb (4.111 y 4.112). De acuerdo con este principio todas las cosas que diremos para que el lector comprenda la teor\u00eda de Wittgenstein son todas ellas cosas que la propia teor\u00eda condena como carentes de sentido. Teniendo en cuenta esto, intentaremos exponer la visi\u00f3n del mundo que parece que est\u00e1 al fondo de su sistema.<br \/>\nEl mundo se compone de hechos: hechos que estrictamente ha blando no podemos definir, pero podemos explicar lo que queremos decir admitiendo que los hechos son los que hacen \u00e1 las proposiciones verdaderas o falsas. Los hechos pueden contener partes que sean hechos o pueden no contenerlas; \u00abS\u00f3crates era un sabio ateniense\u00bb se compone de dos hechos:<br \/>\n\u00abS\u00f3crates era sabio\u00bb y \u00abS\u00f3crates era un ateniense\u00bb. Un hecho que no tenga partes que sean hechos se llama por Wittgenstein Sachverhalt. Es lo mismo que aquello a lo que llama hecho at\u00f3mico. Un hecho at\u00f3mico, aunque no conste de partes que son hechos, sin embargo consta de partes. Si consideramos \u00abS\u00f3crates es sabio\u00bb como un hecho at\u00f3mico veremos que contiene los constitutivos \u00abS\u00f3crates\u00bb y \u00absabio\u00bb. Si se analiza un hecho at\u00f3mico lo m\u00e1s completamente posible (posibilidad te\u00f3rica, no pr\u00e1ctica), las partes constitutivas que se obtengan al final pueden llamarse \u00absimples\u00bb u \u00abobjetos\u00bb. Wittgenstein no pretende que podamos realmente aislar el \u00absimple\u00bb o que tengamos de \u00e9l un conocimiento emp\u00edrico. Es una necesidad l\u00f3gica exigida por la teor\u00eda como el caso del electr\u00f3n. Su fundamento para sostener que hay simples es que cada complejo presupone un hecho. Esto no supone necesariamente que la complejidad de los hechos sea finita; aunque cada hecho constase de infinidad de hechos at\u00f3micos y cada hecho at\u00f3mico se compusiese de un n\u00famero infinito de objetos, aun en este supuesto deber\u00eda haber objetos y hechos at\u00f3micos (4.2211). La afirmaci\u00f3n de que hay un cierto complejo se reduce a la aseveraci\u00f3n de que sus elementos constitutivos est\u00e1n en una cierta relaci\u00f3n, que es la aseveraci\u00f3n de un hecho; as\u00ed, pues, si damos un nombre al complejo, este nombre s\u00f3lo tiene sentido en virtud de la verdad de una cierta proposici\u00f3n, especialmente la proposici\u00f3n que arma que los componentes del complejo est\u00e1n en esa relaci\u00f3n. As\u00ed, nombrar a los complejos presupone la proposici\u00f3n, mientras que las proposiciones presuponen que los simples tengan un nombre. As\u00ed, pues, se pone de manifiesto que nombrar los simples es l\u00f3gicamente lo primero en l\u00f3gica.<br \/>\nEl mundo est\u00e1 totalmente descrito si todos los hechos at\u00f3micos se conocen, unido al hecho de que \u00e9stos son todos los hechos. El mundo no se describe por el mero nombrar de todos los objetos que est\u00e1n en \u00e9l; es necesario tambi\u00e9n conocer los hechos at\u00f3micos de los cuales esos objetos son partes constitutivas. Dada la totalidad de hechos at\u00f3micos, cada proposici\u00f3n verdadera, aunque compleja, puede te\u00f3ricamente ser inferida. A una proposici\u00f3n (verdadera o falsa) que asevera un hecho at\u00f3mico se le llama una proposici\u00f3n at\u00f3mica. Todas las proposiciones at\u00f3micas son l\u00f3gicamente independientes unas de otras. Ninguna proposici\u00f3n at\u00f3mica implica otra o es compatible con otra. As\u00ed pues, todo el problema de la inferencia l\u00f3gica se refiere a proposiciones que no son at\u00f3micas. Tales proposiciones pueden ser llamadas moleculares.<br \/>\nLa teor\u00eda de Wittgenstein de las proposiciones moleculares se fundamenta sobre su teor\u00eda acerca de la construcci\u00f3n de las funciones de verdad.<br \/>\nUna funci\u00f3n de verdad de una proposici\u00f3n p es una proposici\u00f3n que contiene a p, de modo que su verdad o falsedad depende s\u00f3lo de la verdad o falsedad de p;. del mismo modo, una funci\u00f3n de verdad de varias proposiciones p, q, r&#8230; es una proposici\u00f3n que contiene p, q, r&#8230;, y as\u00ed su verdad o falsedad depende s\u00f3lo de la verdad o de la falsedad de p, q, r&#8230; Pudiera parecer a primera vista que hay otras funciones de proposiciones adem\u00e1s de las funciones de- verdad; as\u00ed, por ejemplo, ser\u00eda \u00abA cree p\u00bb, ya que de modo general A creer\u00eda algunas proposiciones verdaderas y algunas falsas; a menos que sea un individuo excepcionalmente dotado, no podemos colegir que p es verdadera por el hecho de que lo crea, o que p es falsa por el hecho de que no lo crea. Otras excepciones aparentes serian, -por ejemplo, \u00abp es una proposici\u00f3n muy compleja\u00bb o \u00abp es una proposici\u00f3n referente a S\u00f3crates\u00bb. Wittgenstein sostiene, sin embargo, por razones que -ya expondremos, que tales excepciones son s\u00f3lo apa &#8211; rentes, y que cada funci\u00f3n de una proposici\u00f3n es realmente una funci\u00f3n de verdad. De aqu\u00ed se sigue que si podemos definir las funciones de verdad de modo general, podremos obtener una definici\u00f3n general de todas las proposiciones en los t\u00e9rminos del grupo -primitivo de las proposiciones at\u00f3micas. De este modo procede Wittgenstein.<br \/>\nHa sido demostrado por el doctor Sheffer (Trans. Am. Math. Soc., vol. XIV, pp. 481-488) que todas las funciones de verdad de un grupo dado de proposiciones pueden construirse a partir de una de estas dos funciones: \u00abno-p o no-q\u00bb o \u00abno-p y no-q\u00bb. Wittgenstein emplea la \u00faltima, presuponiendo, el conocimiento del trabajo del doctor Sheffer. Es f\u00e1cil ver el modo en que se construyen otras funciones de verdad de \u00abno-p y no-q\u00bb. \u00abNo-p y no-p\u00bb es equivalente a<br \/>\n\u00abno-p\u00bb, con lo que obtenemos una definici\u00f3n de la negaci\u00f3n en los t\u00e9rminos de nuestra funci\u00f3n primitiva; por lo tanto, podemos definir \u00abp o q\u00bb, puesto que es la negaci\u00f3n de \u00abno-p\u00bb y \u00abno-q\u00bb; es decir, de nuestra funci\u00f3n primitiva; por lo tanto, podemos definir \u00abp o q\u00bb, puesto que es la negaci\u00f3n de \u00abno-p\u00bb y \u00abno-q\u00bb; es decir de nuestra funci\u00f3n primitiva. El desarrollo de otras funciones de verdad de \u00abno-p\u00bb y \u00abp o q\u00bb se dan detalladamente al comienzo de Principia Mathematica. Con esto se logra lo que pretendemos, cuando las proposiciones que son los argumentos de nuestras funciones de verdad se dan por enumeraci\u00f3n. Wittgenstein, sin embargo, por un an\u00e1lisis realmente interesante, consigue extender el proceso a las proposiciones generales, es decir, a los casos en que las proposiciones que son argumentos de nuestras funciones de verdad no est\u00e1n dadas por enumeraci\u00f3n, sino que se dan como todas las que cumplen cierta condici\u00f3n. Por ejemplo, sea fx una funci\u00f3n proposicional (es decir, una funci\u00f3n cuyos valores son proposiciones), lo mismo que \u00abx es humano\u00bb -entonces los diferentes valores fx constituyen un grupo de proposiciones. Podemos extender la idea \u00abno-p y no-q\u00bb tanto como aplicarla a la negaci\u00f3n simult\u00e1nea de todas las proposiciones que son valores de fx. De este modo llegamos a la proposici\u00f3n que de ordinario representa en l\u00f3gica matem\u00e1tica por las palabras \u00abfx es falsa para todos los valores de x\u00bb. La negaci\u00f3n de esto ser\u00eda la proposici\u00f3n \u00abhay al menos una x para la cual fx es verdad\u00bb que est\u00e1 representada por \u00ab(\u00ddx).fx\u00bb. Si en vez de fx hubi\u00e9semos partido de no-fx habr\u00edamos llegado a la proposici\u00f3n \u00abfx es verdadera para todos los valores de x\u00bb, que est\u00e1 representada por \u00ab(x).fx\u00bb. El m\u00e9todo de Wittgenstein para operar con las proposiciones generales [es decir \u00ab(x).fx\u00bb y \u00ab(\u00ddx).fx \u00bb] difiere de los m\u00e9todos precedentes por el hecho de que la generalidad interviene s en la especificaci\u00f3n del grupo de proposiciones a que se refiere, y cuando esto se lleva a cabo, la construcci\u00f3n de las funciones de verdad procede exactamente, como en el caso de un n\u00famero finito de argumentos dados, por enumeraci\u00f3n, p, q, r&#8230;<br \/>\nSobre este punto, Wittgenstein no da en el texto una explicaci\u00f3n suficiente de su simbolismo. El s\u00edmbolo que emplea es (-p, -\u00ee, N(-\u00ee)). He aqu\u00ed la explicaci\u00f3n de este simbolismo:<br \/>\n-p representa todas las proposiciones at\u00f3micas.<br \/>\n-\u00ee representa cualquier grupo de proposiciones.<br \/>\nN (-\u00ee) representa la negaci\u00f3n de todas las proposiciones que componen -\u00ee.<br \/>\nEl s\u00edmbolo completo (-p, -\u00ee, N(-\u00ee)) significa todo aquello que puede obtenerse seleccionando proposiciones at\u00f3micas, neg\u00e1ndolas todas, seleccionando algunas del grupo de proposiciones nuevamente obtenido unidas con otras del grupo primitivo -y as\u00ed indefinidamente-.Esta es, dice, la funci\u00f3n general de verdad y tambi\u00e9n la forma general de la proposici\u00f3n. Lo que esto significa es algo menos complicado de lo que parece. El s\u00edmbolo intenta describir un proceso con la ayuda del cual, dadas las proposiciones at\u00f3micas, todas las dem\u00e1s pueden construirse. El proceso depende de:<br \/>\n(a) La prueba-de Sheffer de que todas- las funciones de verdad pueden obtenerse de la negaci\u00f3n simult\u00e1nea, es decir, de \u00abno-p y no-q\u00bb;<br \/>\n(b) La teor\u00eda de Wittgenstein de la derivaci\u00f3n de las proposiciones generales de las conjunciones y disyunciones;<br \/>\n(c) La aseveraci\u00f3n de que una proposici\u00f3n puede encontrarse en otra s\u00f3lo como argumento de una funci\u00f3n de verdad.<br \/>\nDados estos tres fundamentos, se sigue que todas las proposiciones que no son at\u00f3micas pueden derivarse de las que lo son por un proceso uniforme, y es este proceso el que Wittgenstein indica en su s\u00edmbolo.<br \/>\nPor este m\u00e9todo uniforme de construcci\u00f3n llegamos a una asombrosa simplificaci\u00f3n de la teor\u00eda de la inferencia, lo mismo que a una definici\u00f3n del tipo de proposiciones que pertenecen a la l\u00f3gica. El m\u00e9todo de operaci\u00f3n descrito autoriza a Wittgenstein a decir que todas las proposiciones pueden construirse del modo anteriormente indicado, partiendo de las proposiciones at\u00f3micas, y de este modo queda definida la totalidad de las proposiciones. (Las aparentes excepciones mencionadas m\u00e1s arriba son tratadas de un modo que consideraremos m\u00e1s adelante.) Wittgenstein puede, pues, afirmar que proposiciones son todo lo que se sigue de la totalidad de las proposiciones at\u00f3micas (unido al hecho de que \u00e9sta es la totalidad de ellas); que una proposici\u00f3n es siempre una funci\u00f3n de verdad de las proposiciones at\u00f3micas; y de que si p se sigue de q, el significado de p est\u00e1 contenido en el significado de q; de lo cual resulta, naturalmente, que nada puede deducirse de una proposici\u00f3n at\u00f3mica Todas las proposiciones de la l\u00f3gica, afirma, son tautolog\u00edas, como, por ejemplo, \u00abp o no p\u00bb.<br \/>\nEl hecho de que nada puede deducirse de una proposici\u00f3n at\u00f3mica tiene aplicaciones de inter\u00e9s, por ejemplo, a la causalidad. En la l\u00f3gica de Wittgenstein no puede haber nada semejante al nexo causal. \u00abQue el sol vaya a surgir ma\u00f1ana es una hip\u00f3tesis. No sabemos, realmente, si surgir\u00e1, ya que no hay necesidad alguna para que una cosa acaezca porque acaezca otra.\u00bb<br \/>\nTomemos ahora otro tema -el de los nombres. En el lenguaje l\u00f3gico-teor\u00e9tico de Wittgenstein, los nombres s\u00f3lo son dados a los simples. No damos dos nombres a una sola cosa, o un nombre a dos cosas. No hay ning\u00fan medio, seg\u00fan el autor, para describir la totalidad de las cosas que pueden ser nombradas; en otras palabras, la totalidad de todo cuanto hay en el mundo. Para poder hacer esto tendr\u00edamos que conocer alguna propiedad que perteneciese a cada cosa por necesidad l\u00f3gica. Se ha intentado alguna vez encontrar tal propiedad en la auto-identidad; pero la concepci\u00f3n de la identidad est\u00e1 sometida por Wittgenstein a un criticismo destructor, del cual no parece posible escapar. Queda rechazada la definici\u00f3n de la identidad por medio de la identidad de lo indiscernible, porque la identidad de lo indiscernible parece que no es un principio l\u00f3gico necesario. De acuerdo con este principio, x es id\u00e9ntica a y si cada propiedad de x es una propiedad de y; pero, despu\u00e9s de todo, seria l\u00f3gicamente posible para ambas cosas que tuviesen exactamente las mismas propiedades. Que esto de hecho no ocurra, es una caracter\u00edstica accidental del mundo, no una caracter\u00edstica l\u00f3gicamente necesaria, y las caracter\u00edsticas accidentales del mundo no deben naturalmente ser admitidas en la estructura de la l\u00f3gica. Wittgenstein, de acuerdo con esto, suprime la identidad y adopta la convenci\u00f3n de que diferentes letras signifiquen diferentes cosas. En la pr\u00e1ctica se necesita la identidad, por ejemplo, entre un nombre y una descripci\u00f3n o entre dos descripciones. Se necesita para proposiciones tales como \u00abS\u00f3crates es el fil\u00f3sofo que bebi\u00f3 la cicuta\u00bb o \u00abEl primer n\u00famero par es aquel que sigue inmediatamente a 1.\u00bb Es f\u00e1cil en el sistema de Wittgenstein proveer respecto de tales usos de la identidad.<br \/>\nLa exclusi\u00f3n de la identidad excluye un m\u00e9todo de hablar de la totalidad de las cosas, y se encontrar\u00e1 que cualquier otro m\u00e9todo que se proponga ha de resultar igualmente enga\u00f1oso; as\u00ed, al menos, lo afirma Wittgenstein, y yo creo que con fundamento. Esto equivale a decir que<br \/>\n\u00abobjeto\u00bb es un seudoconcepto. Decir que \u00abx es un objeto\u00bb es no decir nada. Sigue esto de que no podemos hacer juicios tales como \u00abhay m\u00e1s de tres objetos en el mundo\u00bb o \u00abhay un n\u00famero infinito de objetos en el mundo\u00bb. Los objetos s\u00f3lo pueden mencionarse en conexi\u00f3n con alguna propiedad definida. Podemos decir \u00abhay m\u00e1s de tres objetos que son humanos\u00bb, o \u00abhay m\u00e1s de tres objetos que son rojos\u00bb, porque en estas afirmaciones la palabra \u00abobjeto\u00bb puede sustituirse en el lenguaje de la l\u00f3gica por una variable que ser\u00e1 en el primer caso la funci\u00f3n \u00abx es humano\u00bb; en el segundo, la funci\u00f3n \u00abx es rojo\u00bb. Pero cuando intentamos decir \u00abhay m\u00e1s de tres objetos\u00bb, esta sustituci\u00f3n de la variable por la palabra \u00abobjeto\u00bb se hace imposible, y la proposici\u00f3n, por consiguiente, carece de sentido.<br \/>\nHenos, pues, aqu\u00ed ante un ejemplo de una tesis fundamental de Wittgenstein, que es imposible decir nada sobre el mundo como un todo, y que cualquier cosa que pueda decirse ha de ser sobre partes del mundo. Este punto de vista puede haber sido en principio sugerido por la notaci\u00f3n, y si es as\u00ed, esto dice mucho en su favor, pues una buena notaci\u00f3n posee una penetraci\u00f3n y una capacidad de sugerir que la hace en ocasiones parecerse a una ense\u00f1anza viva. Las irregularidades en la notaci\u00f3n son con frecuencia el primer signo de los errores filos\u00f3ficos, y una notaci\u00f3n perfecta llegar\u00eda a ser un sustitutivo del pensamiento. Pero aun cuando haya sido la notaci\u00f3n la que haya sugerido al principio a Wittgenstein la limitaci\u00f3n de la l\u00f3gica a las cosas del mundo, en contraposici\u00f3n al mundo como a un todo, no obstante, esta concepci\u00f3n, una vez sugerida, ha mostrado encerrar mucho m\u00e1s que la simple notaci\u00f3n. Por mi parte, no pretendo saber si esta tesis es definitivamente cierta. En esta introducci\u00f3n, mi objeto es exponerla, no pronunciarme respecto de ella. De acuerdo con este criterio, s\u00f3lo podr\u00edamos decir cosas sobre el mundo como un todo si pudi\u00e9semos salir fuera del mundo, es decir, si dejase para nosotros de ser el mundo. Pudiera ocurrir que nuestro mundo estuviese limitado por alg\u00fan ser superior que lo vigilase sobre lo alto; pero para nosotros, por muy finito que pueda ser, no puede tener l\u00edmites el mundo desde el momento en que no hay nada fuera de \u00e9l. Wittgenstein emplea como una imagen la del campo visual. Nuestro campo visual no tiene para nosotros l\u00edmites visuales, ya que no existen fuera de \u00e9l, del mismo modo que en nuestro mundo l\u00f3gico no hay l\u00edmites l\u00f3gicos, ya que nuestra l\u00f3gica no conoce nada fuera de ella.<br \/>\nEstas consideraciones le llevan a una discusi\u00f3n interesante sobre el solipsismo. La l\u00f3gica, dice, llena el mundo. Los l\u00edmites del mundo son tambi\u00e9n sus propios l\u00edmites. En l\u00f3gica, por consiguiente, no podemos decir: en el mundo hay esto y lo otro, pero no lo de m\u00e1s all\u00e1; decir esto presupondr\u00eda efectivamente excluir ciertas posibilidades, y esto no puede ser, ya que requerir\u00eda que la l\u00f3gica atravesase los l\u00edmites del mundo, como s\u00ed contemplase estos l\u00edmites desde el otro lado. Lo que no podemos pensar, no podemos pensar; por consiguiente, tampoco podemos decir lo que no podemos pensar.<br \/>\nEsto, dice Wittgenstein, da la clave respecto del solipsismo. Lo que el solipsismo pretende es ciertamente correcto; pero no puede decirse, s\u00f3lo puede mostrarse. Que el mundo es mi mundo se muestra en el hecho de que los l\u00edmites del lenguaje (el \u00fanico lenguaje que yo entiendo) indican los l\u00edmites de mi mundo. El sujeto metaf\u00edsico no pertenece al mundo; es un l\u00edmite del mundo.<br \/>\nDebemos tratar ahora la cuesti\u00f3n de las proposiciones moleculares que no son a pri mera vista funciones de verdad de las proposiciones que contienen; por ejemplo: \u00abA cree p\u00bb.<br \/>\nWittgenstein introduce este argumento en defensa de su tesis; a saber: que todas las funciones moleculares son funciones de verdad. Dice (5.54): \u00abEn la forma proposicional general la proposici\u00f3n entra en otra s\u00f3lo como base de las operaciones de verdad\u00bb A primera vista, continua diciendo, parece como si una proposici\u00f3n pudiera entrar de otra manera; por ejemplo: \u00abA cree p\u00bb. De manera superficial parece como si la proposici\u00f3n p estuviese en una especie de relaci\u00f3n con el objeto A. \u00abPero es claro que \u201cA cree p\u201d, \u201cA. piensa p\u201d, \u201cA dice p\u201d son de la forma \u201c\u2018p\u2019 dice p\u201d; y aqu\u00ed de la coordinaci\u00f3n de un hecho con un objeto, coordinaci\u00f3n de hechos por medio de la coordinaci\u00f3n de sus objetos\u00bb (5.542 ).<br \/>\nLo que Wittgenstein expone aqu\u00ed lo expone de modo tan breve que no queda bastante claro para aquellas personas que desconocen las controversias a las cuales se refiere.<br \/>\nLa teor\u00eda con la cual se muestra en desacuerdo est\u00e1 expuesta en mis art\u00edculos sobre la naturaleza de la verdad y de la falsedad en Philosophical Essays y Proceedings of the Arisiotelian Society,<br \/>\n1906-1907. El problema de que se trata es el problema de la forma l\u00f3gica de la fe, es decir, cu\u00e1les el esquema que representa lo que sucede cuando un hombre cree. Naturalmente, el problema se aplica no s\u00f3lo a la fe, sino tambi\u00e9n a una multitud de fen\u00f3menos mentales que se pueden llamar actitudes proposicionales: duda, consideraci\u00f3n, deseo, etc. En todos estos casos parece natural expresar el fen\u00f3meno en la forma \u00abA duda p\u00bb, \u00abA desea p\u00bb, etc\u00e9tera, lo que hace que esto aparezca como si existiese una relaci\u00f3n entre una persona y una proposici\u00f3n. Este, naturalmente, no puede ser el \u00faltimo an\u00e1lisis, ya que las personas son ficciones lo mismo que las proposiciones, excepto en el sentido en que son hechos. Una proposici\u00f3n, considerada como un hecho en s\u00ed mismo consistente, puede ser una serie de palabras que un hombre se repite a s\u00ed mismo, o una ima gen compleja, o una serie de im\u00e1genes que pasan por su imaginaci\u00f3n, o una serie de movimientos corporales incipientes. Puede ser una cualquiera de estas innumerables diferentes cosas. La proposici\u00f3n, en cuanto un hecho en s\u00ed mismo consistente, por ejemplo, la serie actual de palabras que el hombre se dice a s\u00ed mismo, no tiene importancia para la l\u00f3gica. Lo que es interesante para la l\u00f3gica es el elemento com\u00fan a todos estos hechos, los cuales permiten, como decimos, significar el hecho que la proposici\u00f3n asevera. Para la psicolog\u00eda, nat uralmente, es m\u00e1s interesante, pues un s\u00edmbolo no significa aquello que simboliza s\u00f3lo en virtud de una relaci\u00f3n l\u00f3gica, sino tambi\u00e9n en virtud de una relaci\u00f3n psicol\u00f3gica de intenci\u00f3n, de asociaci\u00f3n o de cualquier otro car\u00e1cter. La parte psicol\u00f3gica del significado no concierne, sin embargo, al l\u00f3gico. Lo que le concierne en este problema de la fe es el esquema l\u00f3gico. Es claro que cuando una persona cree una proposici\u00f3n, la persona considerada como un sujeto metaf\u00edsico, no debe ser tenida en cuenta en orden a explicar lo que est\u00e1 sucediendo. Lo que ha de explicarse es la relaci\u00f3n existente entre la serie de palabras, que es la proposici\u00f3n considerada como un hecho por s\u00ed mismo existente, y el hecho \u00abobjetivo\u00bb que hace a la proposici\u00f3n verdadera o falsa. Todo esto se reduce en \u00faltimo t\u00e9rmino a la cuesti\u00f3n del significado de las proposiciones, y es tanto como decir que el significado de las proposiciones es la \u00fanica parte no psicol\u00f3gica del problema implicada en el an\u00e1lisis de la fe. Este problema es tan s\u00f3lo el de la relaci\u00f3n entre dos hechos, a saber: la relaci\u00f3n entre las series de palabras empleadas por el creyente y el hecho que hace que estas palabras sean verdaderas o falsas. La serie de palabras es un hecho, tanto como pueda serlo aquello que hace que sea verdadera o falsa. La relaci\u00f3n entre estos dos hechos no es inana lizable, puesto que el significado de una proposici\u00f3n resulta del significado de las palabras que la constituyen. El significado de la serie de palabras que es una proposici\u00f3n, es una funci\u00f3n del significado de las palabras aisladas. Seg\u00fan esto, la proposici\u00f3n como un todo no entra realmente en aquello que ya se ha explicado al explicar el significado de la proposici\u00f3n. Ayudar\u00eda tal vez a comprender el punto de vista que estoy tratando de exponer, decir que en los casos ya tratados la proposici\u00f3n est\u00e1 presente como un hecho y no como una proposici\u00f3n. Tal afirmaci\u00f3n no debe tomarse demasiada literalmente. El punto esencial es que en el acto de creer, de desear, etc., es l\u00f3gicamente fundamental la relaci\u00f3n de una proposici\u00f3n considerada como hecho con el hecho que la hace verdadera o falsa, y que esta relaci\u00f3n entre dos actos es reducible a la relaci\u00f3n de sus componentes. As\u00ed, pues, la proposici\u00f3n- entra-aqu\u00ed de un modo completamente -distinto al modo como entra en una funci\u00f3n de verdad.<br \/>\nHay algunos aspectos, seg\u00fan mi opini\u00f3n, en los que la teor\u00eda de Wittgenstein necesita un mayor desarrollo t\u00e9cnico. Esto puede aplicarse, concretamente, a su teor\u00eda del n\u00famero (6.02 ss.), la cual, tal y como est\u00e1, s\u00f3lo puede aplicarse a los n\u00fameros finitos. Ninguna l\u00f3gica puede considerarse satisfactoria hasta que se haya demostrado que es capaz de poder ser aplicada a los n\u00fameros transfinitos. No creo que haya nada en el sistema de Wittgenstein que le impida llenar esta laguna.<br \/>\nM\u00e1s interesante que estas cuestiones de detalle comparativo es la actitud de Wittgenstein respecto de la m\u00edstica. Su actitud hacia ella nace de modo natural de su doctrina de l\u00f3gica pura, seg\u00fan la cual, la proposici\u00f3n l\u00f3gica es una figura (verdadera o falsa) del hecho, y tiene en com\u00fan con el hecho una cierta estructura. Es esta estructura com\u00fan lo que la hace capaz de ser una figura del hecho; pero la estructura no puede, a su vez, ponerse en palabras, puesto que es la estructura de las palabras, lo mismo que de los hechos a los cuales se refiere. Por consiguiente, todo cuanto quede envuelto en la idea de la expresividad del lenguaje, debe permanecer incapaz de ser expresado en el lenguaje, y es, por consiguiente, inexpresable en un sentido perfectamente preciso. Este inexpresable contiene, seg\u00fan Wittgenstein, el conjunto de la l\u00f3gica y de la filosof\u00eda.<br \/>\nEl verdadero m\u00e9todo de ense\u00f1ar filosof\u00eda, dice, ser\u00eda limitarse a las proposiciones de las ciencias, establecidas con toda la claridad y exactitud posibles, dejando las afirmaciones filos\u00f3ficas al disc\u00edpulo, y haci\u00e9ndole patente que cualquier cosa que se haga con ellas carece de significado. Es cierto que la misma suerte que le cupo a S\u00f3crates podr\u00eda caberle a cualquier hombre que intentase este m\u00e9todo de ense\u00f1anza; pero no debemos atemorizarnos, pues \u00e9ste es \u00fanico m\u00e9todo justo. No es precisamente esto lo que hace dar respecto de aceptar o no la posici\u00f3n de Wittgenstein, a pesar de los argumentos tan poderosos que ofrece como base. Lo que ocasiona tal duda es el hecho de que despu\u00e9s de todo, Wittgenstein encuentra el modo de decir una buena cantidad de cosas sobre aquello de lo que nada se puede decir, sugiriendo as\u00ed al lector esc\u00e9ptico la posible existencia de una salida, bien a trav\u00e9s de la jerarqu\u00eda de lengua bien de cualquier otro modo. Toda la \u00e9tica, por ejemplo coloca Wittgenstein en la m\u00edstica, regi\u00f3n inexpresable. A pesar de ello, es capaz de comunicar sus opiniones \u00e9ticas. Su defensa consistir\u00eda en decir que lo \u00abm\u00edstico\u00bb puede mostrarse, pero no decirse. Puede que esta defensa sea satisfactoria, pero por mi parte confieso que me produce una cierta sensaci\u00f3n de disconformidad intelectual.<br \/>\nHay un problema puramente l\u00f3gico, con relaci\u00f3n al cual esas dificultades son especialmente aguda s. Me refiero al problema de la generalidad. En la teor\u00eda de la generalidad es necesario considerar todas las proposiciones de la forma fx, donde fx es una funci\u00f3n proposicional dada. Esto pertenece a la parte de la l\u00f3gica que puede expresarse de acuerdo con el sistema de Wittgenstein. Pero la totalidad de los posibles valores de x que puede parecer que est\u00e1n comprendidos en la totalidad de las proposiciones de la forma fx no est\u00e1 admitida por Wittgenstein entre aquellas cosas que pueden ser dichas, pues esto no es sino la totalidad de las cosas del mundo y esto supone el intento de concebir el mundo como un todo; \u00abel sentido del mundo como un todo limitado es lo m\u00edstico\u00bb; por lo tanto, la totalidad de los valores de x es la m\u00edstica (6.45). Esto est\u00e1 expresamente dicho cuando Wittgenstein niega que podamos construir proposiciones sobre el n\u00famero de cosas que hay en el mundo, como, por ejemplo, cuando decimos que hay m\u00e1s de tres.<br \/>\nEstas dificultades me sugieren la siguiente posibilidad: que todo lenguaje tiene, como Wittgenstein dice, una estructura de la cual nada puede decirse en el lenguaje, pero que puede haber otro lenguaje que trate de la estructura del primer lenguaje y que tenga una nueva estructura y que esta jerarqu\u00eda de lenguaje no tenga l\u00edmites. Wit tgenstein puede responder que toda su teor\u00eda puede aplicarse sin cambiarla a la totalidad de estos lenguajes. La \u00fanica r\u00e9plica ser\u00eda negar que exista tal totalidad. La totalidad de la que Wittgenstein sostiene que es imposible hablar l\u00f3gicamente, est\u00e1 sin embargo pensada por \u00e9l como existente y constituye el objeto de su m\u00edstica. La totalidad resultante de nuestra jerarqu\u00eda no ser\u00eda, pues, inexpresable con un criterio meramente l\u00f3gico, sino una ficci\u00f3n, una ilusi\u00f3n, y en este sentido la supuesta esfera de la m\u00edstica quedar\u00eda abolida. Tal hip\u00f3tesis es muy dif\u00edcil y veo objeciones a las cuales, de momento, no s\u00e9 c\u00f3mo contesta, aunque no veo c\u00f3mo una hip\u00f3tesis m\u00e1s f\u00e1cil pueda escaparse de las conclusiones de Wittgenstein. Aunque esta hip\u00f3tesis es tan dif\u00edcil que pudiese sostenerse, dejar\u00eda intacta una gran parte de la teor\u00eda de Wittgenstein; aunque posiblemente no aquella parte en al cual insiste m\u00e1s. Teniendo larga experiencia de las dificultades de la l\u00f3gica y de lo ilusorio de las teor\u00edas que parecen irrefutables, no soy capaz de asegurar la exactitud de una teor\u00eda fund\u00e1ndome tan s\u00f3lo en que no veo ning\u00fan punto en que est\u00e9 equivocada. Pero haber construido una teor\u00eda l\u00f3gica, que no es en ning\u00fan punto manifiestamente err\u00f3nea, significa haber logrado una obra de extraordinaria dificultad e importancia. Este m\u00e9rito, en mi opini\u00f3n, corresponde al libro de Wittgenstein y lo convierte en algo que ning\u00fan fil\u00f3sofo serio puede permitirse descuidar.\n<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Autor: Bertrand Russell, Mayo, 1922. El Tractatus logico-philosophicus del profesor Wittgenstein intenta, cons\u00edgalo o no, llegar a la verdad \u00faltima en las materias de que trata, y merece por su intento, objeto y profundidad que se le considere un acontecimiento de suma importancia en el mundo filos\u00f3fico. Partiendo de los principios del simbolismo y de &#8230; <a title=\"Introducci\u00f3n al Tractatus Logico-Philosophicus\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/archivo\/2013\/06\/24\/introduccion-al-tractatus-logico-philosophicus\/\">Read more<span class=\"screen-reader-text\">Introducci\u00f3n al Tractatus Logico-Philosophicus<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[126,128],"tags":[102,108,136,119],"class_list":["post-3156","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ajenos","category-proyectos","tag-filosofia","tag-lecturas","tag-logica","tag-performance"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3156","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3156"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3156\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3159,"href":"https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3156\/revisions\/3159"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3156"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3156"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3156"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}