{"id":2114,"date":"2012-03-12T14:04:42","date_gmt":"2012-03-12T13:04:42","guid":{"rendered":"http:\/\/giusseppe.net\/blog\/?p=2114"},"modified":"2012-03-12T14:04:42","modified_gmt":"2012-03-12T13:04:42","slug":"emocion-desbordada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/archivo\/2012\/03\/12\/emocion-desbordada\/","title":{"rendered":"Emoci\u00f3n desbordada"},"content":{"rendered":"<p>Con la emoci\u00f3n desbordada, le he le\u00eddo a Carmen hoy el \u00faltimo pr\u00f3logo que he escrito para un libro de poes\u00eda de uno de mis alumnos. Otra vez, Ernesto nos regala flores. Yo, tan solo puedo corresponderle con un pr\u00f3logo. He le\u00eddo el texto y he llorado. Me siento tan fr\u00e1gil, tan vulnerable en ocasiones&#8230;<\/p>\n<p>Lo dejo aqu\u00ed, pendiente de \u00faltimas revisiones, antes de subirlo al apartado correspondiente de mi web.<\/p>\n<blockquote><p><strong>Memorias del otro lado del mar, de Ernesto Pent\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>El hombre es el olmo que da siempre peras incre\u00edbles<\/em><br \/>\n<em> Octavio Paz<\/em><\/p>\n<p>Dec\u00eda Octavio Paz, en su libro Las peras del olmo, que el artista transforma su fatalidad en un acto libre, que es a esta transformaci\u00f3n a lo que llamamos creaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\">Todos o casi todos nos enamoramos; solo Garcilaso convierte su amor en \u00e9glogas y sonetos. Sin Lepanto, Italia, el cautiverio de Argel, la pobreza y la vida errante en Espa\u00f1a, quiz\u00e1 Cervantes no hubiera sido lo que es; pero muchos de sus contempor\u00e1neos vivieron esa vida y, sin embargo, no escribieron El Quijote.<\/p>\n<p>Y as\u00ed parece haberlo entendido Ernesto quien, con esta biograf\u00eda como fondo, nos sumerge en un r\u00edo de lo imaginario, de su infancia por el que van a surcar los poemas de este libro. Pero \u00e9l es el r\u00edo con meandros, cascadas, r\u00e1pidos, remansos&#8230; desembocando en libros.<\/p>\n<p>Escrito en mitad de una crisis de transici\u00f3n vital de descendiente a ascendente, estas memorias son la cima de la carrera de Ernesto como Poeta que ahora se enfrenta al gran reto de superarse (y le va a costar) pero siempre encontrar\u00e1 la manera de sorprendernos y mostrar otra de sus miles de facetas de este modesto Da Vinci cuyos conocimientos (siempre en aumento gracias a su curiosidad infantil) son enormes y, en gran medida, a\u00fan ignotos.<\/p>\n<p>A lo largo de este r\u00edo-libro vamos viendo el crecimiento de Ernesto, su desarrollo como persona, incluso pasando por un rito de iniciaci\u00f3n sexual que nos cuenta con su habitual frescura directa como un pu\u00f1etazo que acaricia el alma. Pero trasciende su propia biograf\u00eda para, por ejemplo, a partir de Tres Casas, hablarnos de sus ra\u00edces, de las de sus padres, de las de sus abuelos, haciendo un maravilloso paralelismo entre tres casas y tres generaciones.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s lo hace con una riqueza incre\u00edble de vocabulario, despliegue cubano-caribe\u00f1o que llena de sensualidad el texto a partir de menci\u00f3n de frutas que asumimos sabrosas, de plantas voluptuosas de colorido y abundancia en la que se gest\u00f3 la generosidad de Ernesto, que, como la naturaleza, parece estar siempre invadiendo nuevos territorios, con una prosa dulce, sin empalago, que convive junto a poemas narrativos de soberbia llaneza. Parece inevitable hablar de ternura cuando leemos a Ernesto, pero queda m\u00e1s evidente que nunca cuando, como en la foto con su padre, le vemos sonre\u00edr.<\/p>\n<p>Y es que este libro es, sobre todo, una dadivosa apertura de su historia \u00edntima, desnudo, con la generosidad del pudor que nos hace sentir al lector en deuda con \u00e9l al leerle, pues con su llorar nos hace llorar y con su re\u00edr nos hace re\u00edr, logrando una empat\u00eda m\u00e1gica y \u00fanica que disuelve la frontera entre lector y escritor. Es emocionante sin caer nunca en sensibler\u00edas y nost\u00e1lgico sin caer en la autocompasi\u00f3n. Nos dan ganas de abrazar el libro, como parte f\u00edsica del autor que tenemos entre manos.<\/p>\n<p>Sobre los protagonistas humanos de esta confesi\u00f3n autobiogr\u00e1fica, aparece un importante personaje que es esa Habana de su infancia, la infancia misma, esa tierra prometida, al tiempo que purgatorio, entre ciudad y campo, de dimensi\u00f3n humana, quiz\u00e1 en ocasiones, demasiado humana y, sin f\u00e1ciles proclamas, deja vislumbrar una simpat\u00eda social con el lado m\u00e1s humilde de la sociedad, como por ejemplo en el relato \u201cEl caviar y la cebolla\u201d.<\/p>\n<p>La alternancia prosa-poema con la que dispone los textos, dota de una ligereza extraordinaria al libro que, sumada a la sutil naturalidad del texto y a las peque\u00f1as confidencias cotidianas genera un ambiente cordial (de coraz\u00f3n a coraz\u00f3n, dir\u00eda). Es dif\u00edcil entender qu\u00e9 material utiliza Ernesto para lograr esa mezcla equilibrada de sencillez, sinceridad, crudeza de lo cotidiano y, al tiempo, profundidad, emoci\u00f3n y pasi\u00f3n por la creaci\u00f3n po\u00e9tica.<\/p>\n<p>Como coordinador de talleres de poes\u00eda, me emociona su poema, pero tambi\u00e9n los cruces de versos prestados por otros asistentes a los talleres, como cuando me encuentro con el ep\u00edgrafe de Carmen Mari\u00e1tegui en el poema \u201cEl deber cumplido\u201d y la mir\u00edada de detalles que nos regala, de c\u00f3mo los distingue, de las relaciones que le sugieren, de donde podemos inferir que ya llevaba un poeta dentro que pugnaba por salir a contarnos lo que ve. Como cuando a trav\u00e9s de \u201cuna vista hermosa por la que val\u00eda la pena vivir\u201d, sabemos que era hermosa porque \u00e9l, poeta, pod\u00eda ver la hermosura, la belleza en todo lo que rescata de su memoria para obsequiarnos. Incluso con la excusa de un sue\u00f1o realiza una descripci\u00f3n po\u00e9tica de la \u00edndole del acto creativo.<\/p>\n<p>Su pasado como ni\u00f1o que albergaba un poeta, podemos verlo en poemas que nos dicen claramente que entend\u00eda lo que es la poes\u00eda, como dicen los versos del \u00faltimo p\u00e1rrafo de P\u00e1jaro encendido, \u201centend\u00eda algunas cosas. \/ Por eso supe que la abuela \/ se hab\u00eda convertido en p\u00e1jaro\u201d. Entend\u00eda, ya entonces, la met\u00e1fora, entend\u00eda la sublimaci\u00f3n po\u00e9tica, la mirada diferente y necesaria para encontrar en el mundo la belleza, incluso en el abismo de la muerte. Pero vinieron los tiempos de asunci\u00f3n de su responsabilidad como creador, de su aceptaci\u00f3n de condici\u00f3n de poeta: \u201cPredicar era para m\u00ed como hacer poes\u00eda\u201d, nos confiesa, pero si dej\u00f3, con el tiempo, de predicar, afortunadamente, no dej\u00f3 de hacer poes\u00eda.<\/p>\n<p>Ley\u00e9ndole, dan ganas de contar cu\u00e1l fue mi primer poema, cont\u00e1rselo a \u00e9l y a todos, pero \u00bfqu\u00e9 importa el m\u00edo (esto es un pr\u00f3logo a su logos)? Importa el suyo y para contar el origen de mi poes\u00eda, tendr\u00e9 que escribir un libro. As\u00ed, estas memorias resultan acicate para que quien las lea se sienta impulsado a confesar, y confesarse y confesarle, escribiendo con toda la intimidad que suscita, como cuando nos habla de \u00e9l como escritor, de su yo poeta y de c\u00f3mo surge esa voz propia.<\/p>\n<p>El m\u00e1s logrado de todos los poemas, al menos en lo que se refiere a hablarnos de c\u00f3mo Ernesto se convierte en Poeta, es aquel en el que nos cuenta que quer\u00eda creer en los \u00e1ngeles, nos habla de un amor de adolescencia y c\u00f3mo esa experiencia supo trocarla en un primer poema, que no hablaba de \u00e1ngeles, usando la catarsis de la poes\u00eda para conjurar la fatalidad, convirti\u00e9ndola, como dir\u00eda Don Octavio, en creaci\u00f3n po\u00e9tica. De d\u00f3nde estar\u00eda y c\u00f3mo ser\u00eda ese primer poema, no nos da pistas, salvo que ya no importa. Fue solo una primera piedra del edificio que ha construido s\u00f3lido y duradero, museo vivo de la palabra po\u00e9tica, llamado Ernesto. Versos de los que relata su nacimiento, y c\u00f3mo esa catarsis le permiti\u00f3 superar tristezas y convertirse, con el paso de los versos, en el poeta valiente y tierno que es hoy d\u00eda.<\/p>\n<p>En los \u00faltimos poemas parece haber querido conectar con la poes\u00eda filos\u00f3fica y m\u00edstica de su libro Canto al infinito, que tambi\u00e9n tuve el gusto de prologar, en un intento de mostrar una evoluci\u00f3n personal y vital que tiene su reflejo inevitable en sus versos.<\/p>\n<p>Hasta las \u00faltimas p\u00e1ginas, hemos ido viendo crecer al ni\u00f1o y al libro en paralelo y ahora queda Ernesto que siempre ser\u00e1 ni\u00f1o y ser\u00e1 padre, esposo, amigo, maduro y viejo, pero, sobretodo, siempre ser\u00e1 uno de esos olmos que dan peras incre\u00edbles.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Giusseppe Dom\u00ednguez, Madrid, marzo de 2012<\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Con la emoci\u00f3n desbordada, le he le\u00eddo a Carmen hoy el \u00faltimo pr\u00f3logo que he escrito para un libro de poes\u00eda de uno de mis alumnos. 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