{"id":1741,"date":"2011-11-15T11:11:21","date_gmt":"2011-11-15T10:11:21","guid":{"rendered":"http:\/\/giusseppe.net\/blog\/?p=1741"},"modified":"2011-11-15T11:20:29","modified_gmt":"2011-11-15T10:20:29","slug":"como-recorrer-34-partes-de-toledo-solo-y-durmiendo-al-aire-libre-iv","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/archivo\/2011\/11\/15\/como-recorrer-34-partes-de-toledo-solo-y-durmiendo-al-aire-libre-iv\/","title":{"rendered":"C\u00f3mo recorrer 3\/4 partes de Toledo solo y durmiendo al aire libre (IV)"},"content":{"rendered":"<p>Continuaci\u00f3n de <a href=\"http:\/\/giusseppe.net\/blog\/archivo\/2011\/11\/10\/como-recorrer-34-partes-de-toledo-solo-y-durmiendo-al-aire-libre-iii\/\" title=\"C\u00f3mo recorrer 3\/4 partes de Toledo solo y durmiendo al aire libre (III)\">C\u00f3mo recorrer 3\/4 partes de Toledo solo y durmiendo al aire libre (III)<\/a>.<\/p>\n<p>Fue entonces cuando tropec\u00e9 con una bonita rubia platino de unos dieciocho a\u00f1os (<em>yo entonces ten\u00eda 18<\/em>). No pude por menos que parar y preguntarle algo; no se me ocurr\u00eda nada y ella segu\u00eda all\u00ed, sentada, mir\u00e1ndome. Por fin le dije que si iba bien para Talavera y me dijo con una voz dulce y agradable: \u00abS\u00ed, pero hay m\u00e1s de doce kil\u00f3metros\u00bb a lo que respond\u00ed que no me importaba y que ten\u00eda tiempo, adem\u00e1s, siempre pod\u00eda darse el caso de que me cogieran. \u00abYo lo digo &#8211; dijo &#8211; porque debe de estar a punto de venir un autob\u00fas para Talavera\u00bb.<\/p>\n<p>Aquello me convenci\u00f3 de la estupidez de seguir haciendo el camino por m\u00e9todos demasiado antiguos. Me sent\u00e9 a su lado a esperar el autob\u00fas que ella tambi\u00e9n estaba esperando y comenzamos a charlar.<\/p>\n<p>Yo no paraba de hablar, le contaba cosas, mis aventuras y poco a poco mi forma de ser y mi vida, tranquilamente, como si la conociese de toda la vida. Ella tambi\u00e9n me cont\u00f3 sus ilusiones, sus aficiones y gustos, me hablaba&#8230; nos habl\u00e1bamos como si quisi\u00e9ramos conocernos.<\/p>\n<p>Estaba doblemente contrariado y sorprendido, en primer lugar porque, como ella, Helena, podr\u00eda comprender, me extra\u00f1aba hablar como lo hac\u00eda, sin ser obligado a ello, con confianza y sinceridad; segundo, estaba empezando a creer que me estaba enamorando de ella. Me asustaba pensar que solo estuviese viendo  una forma de olvidar a Helena, sobre todo porque si solo fuese eso me dar\u00eda rabia y pena, por no ser capaz de olvidarla.<\/p>\n<p>Hab\u00edamos cogido el autob\u00fas y, tras un ajetreado viajecito, macuto arriba, macuto abajo, llegamos a Talavera.<\/p>\n<p>No hab\u00eda decidido a\u00fan que hacer. Me hubiera gustado ir a visitar a mis t\u00edos en Talavera, haber pasado all\u00ed un par de d\u00edas, pero mis padres habr\u00edan sabido y no quer\u00eda que pudieran enterarse.<\/p>\n<p>Desorientado, pero sinti\u00e9ndome c\u00f3modo con ella, casi podr\u00eda decir que feliz, la segu\u00ed y juntos paseamos desde la estaci\u00f3n de autobuses a su portal. All\u00ed nos detuvimos y ella, antes de que yo le dijese si iba o no a marcharme a casa, me dijo d\u00f3nde sol\u00eda ir por las tardes y, si quer\u00eda, all\u00ed podr\u00eda encontrarla.<\/p>\n<p>Comenc\u00e9 a creer lo que me hab\u00eda querido atrever a pensar, a sospechar que yo, s\u00ed, yo, le gustaba a aquella preciosa desconocida&#8230;<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 no tan desconocida despu\u00e9s de aquella tarde juntos. A decir verdad, yo no sab\u00eda qu\u00e9 contestar; no ten\u00eda idea de si quer\u00eda o no irme y aquellas indirectas insinuantes consegu\u00edan que quisiese quedarme, pero, por otro lado&#8230; bueno, realmente a\u00fan (1 mes despu\u00e9s) no s\u00e9 porqu\u00e9, empec\u00e9 a dudar de lo que pod\u00eda parecer evidente, de que yo le gustaba y puse otros mil impedimentos, pr\u00e1cticamente ninguno de ellos con fundamento l\u00f3gico, para quedarme; empec\u00e9 a querer irme y, como digo, todav\u00eda no s\u00e9 porque no me quise quedar.<\/p>\n<p>Cada vez que he pensado y recordado mi acampada, me arrepiento de no haberme quedado aquella noche en Talavera (<em>incluso hoy, 26 a\u00f1os despu\u00e9s<\/em>).<\/p>\n<p>Ha llovido mucho desde aquellas cortas vacaciones; desde que dej\u00e9, a medio terminar (medio empezar), mi fugaz diario, mas a\u00fan recuerdo con exagerada exactitud los m\u00e1s nimios detalles de mi desventurada aventura.<\/p>\n<p>As\u00ed, por ejemplo, que Susana me acompa\u00f1\u00f3 a la estaci\u00f3n de tren, la cual estaba al final de su calle, como esper\u00e1ndome, eso s\u00ed, sin tren alguno hasta horas despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Se levant\u00f3 el viento de su siesta vespertina y las rachas violentas mov\u00edan la arena generando polvo en el aire.<\/p>\n<p>Susana march\u00f3 a su casa atravesando aquel huracanado panorama, dici\u00e9ndome que me esperar\u00eda esa noche.<\/p>\n<p>Entr\u00e9, sin mirar atr\u00e1s, en la estaci\u00f3n, top\u00e1ndome con un noruego que intentaba hacerse entender por el encargado de la taquilla de los billetes. Hablaba en ingl\u00e9s y aquel no descifraba ni palabra. Me acerqu\u00e9 y reconoc\u00ed al extranjero como un acompa\u00f1ante de mi viaje en autob\u00fas de Toledo a Cazalegas; bueno, como supe despu\u00e9s, \u00e9l hab\u00eda seguido hasta Talavera.<\/p>\n<p>Yo cre\u00eda, y no me equivocaba, comprender lo que quer\u00eda saber el n\u00f3rdico y se lo traduje, previa autorizaci\u00f3n y un afable saludo, pues \u00e9l tambi\u00e9n me hab\u00eda reconocido, al hist\u00e9rico ferroviario desagradable que no hac\u00eda caso alguno a mi desventurado e improvisado amigo (es curioso como, a veces, una casualidad crea una amistad y, otras, ni mil coincidencias son suficientes). Por ello consegu\u00ed que me prestase atenci\u00f3n y los horarios y precios de trenes para Lisboa. El primer tren pasaba a la ma\u00f1ana siguiente y aquel turista hab\u00eda de pasar la noche all\u00ed, en un banco.<\/p>\n<p>En un banco, nos sentamos y empezamos a charlar, claro, en ingl\u00e9s. Ni \u00e9l ni yo habl\u00e1bamos ingl\u00e9s perfectamente. \u00c9l mejor que yo, todo sea dicho, por lo que nos entend\u00edamos bastante bien pues busc\u00e1bamos las formas m\u00e1s sencillas de decir las cosas.<\/p>\n<p>Llevaba ni m\u00e1s ni menos que tres meses de acampada por Europa y hab\u00eda estado en m\u00e1s de diez pa\u00edses. Viv\u00eda en la costa m\u00e1s septentrional de su pa\u00eds, lo que atrajo poderosamente mi curiosidad. Por los mapas, conoc\u00eda algo de aquella zona polar y comenc\u00e9 a preguntarle \u00e1vido de respuestas que me parec\u00edan apasionantes.<\/p>\n<p>Los d\u00edas y las noches, que duran all\u00ed como unos dos meses, no son tal y como los entendemos los latinos, no exist\u00eda la claridad de un sol resplandeciente ni en verano, ni la oscuridad rom\u00e1ntica y envolvente de la noche nuestra, me contaba. Solo hab\u00eda una clarioscuridad blanquecina y un sol apagado que se ba\u00f1aba en el horizonte.<\/p>\n<p>Al tiempo, yo le hablaba del j\u00fabilo de una fiesta trasnochadora en el c\u00e1lido verano, donde se pod\u00edan contar las estrellas por miles. El trasiego de gentes, el griter\u00edo, la ?\u00fasica, la poes\u00eda, el amor ante la luna llena&#8230; Helena, s\u00ed, le habl\u00e9 de Helena tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>El olor pesado y agotador a tierra mojada antes de la tormenta y, c\u00f3mo no, de que aquello que m\u00e1s envidian, el sol, el rey de los astros cuya luz produce quemaduras como tributo por vivir, causa deslumbramientos incluso sin mirarlo y que hace vibrar el aire en ondas armoniosas, hace brillar el agua de un estanque y rebota intenso en la cal blanca de los pueblos blancos de Andaluc\u00eda&#8230;.<\/p>\n<p>En fin, que se me subi\u00f3 a la cabeza el esp\u00edritu patrio enalteci\u00e9ndolo todo, incluso los defectos tach\u00e1ndolos de originalidades.<\/p>\n<p>Nuestra grata conversaci\u00f3n se extendi\u00f3 hasta que la llegada de un tren para Madrid la puso l\u00edmite y yo me embarqu\u00e9 llev\u00e1ndome su amistosa y, en parte, agradecida despedida.<\/p>\n<p>El viaje transcurri\u00f3, que yo recuerde, aburrido y mon\u00f3tono; largo, parec\u00eda interminable como si quisiese llegar, pero no era as\u00ed&#8230; \u00bfo s\u00ed?<\/p>\n<p>Llor\u00e9 por alejarme o acercarme o quiz\u00e1 fue otra la causa. Me sent\u00eda solo, m\u00e1s solo que hasta entonces; triste y humillado, vencido, no cansado, por todo contra lo que luchaba \u00bfcontra qu\u00e9 luchaba?, ya no recuerdo (<em>y menos a\u00fan 26 a\u00f1os despu\u00e9s<\/em>).<\/p>\n<p>Todo termin\u00f3, todo termina, tambi\u00e9n este soliloquio. Parte de m\u00ed termin\u00f3 muerta en aquella excursi\u00f3n. Ya va quedando menos (gracias a Dios)<\/p>\n<p>ADios.<\/p>\n<p style=\"text-align:right\"><em>Toledo y Madrid, 13 de Mayo de 1987<\/em>.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Continuaci\u00f3n de C\u00f3mo recorrer 3\/4 partes de Toledo solo y durmiendo al aire libre (III). Fue entonces cuando tropec\u00e9 con una bonita rubia platino de unos dieciocho a\u00f1os (yo entonces ten\u00eda 18). No pude por menos que parar y preguntarle algo; no se me ocurr\u00eda nada y ella segu\u00eda all\u00ed, sentada, mir\u00e1ndome. 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