Durante años almacené televisores, recuperados de basureros, un par de revistas relacionadas con la programación y un breviario, con la intención de encontrar un crucifijo en la calle que pudiese ayudarme a completar la instalación que deseaba realizar. No encontré ninguno: Parece quedar claro que la gente tira televisores con facilidad, pero no se desprende de sus crucifijos.
Finalmente, en la performance Forest Fire Symphony que realicé en el Círculo de Bellas Artes, debía utilizar un crucifijo y decidí que fuese el mismo que se emplearía en la primera versión de esta instalación. La monté en el local de Campomanes, 8, durante la Exposición de Objetos y Souvenirs de Clave 53, el 29 de Agosto de 2008.