Libros: Territorios

Nota preliminar.

Territorios, como obra, como proyecto, propuesta, investigación e, incluso, como libro, gira en torno a la órbita de la figura del pintor Iván Araujo quien, aparte de ello, es mi buen amigo Iván.

El proyecto toma forma, por primera vez, aún inmaduro, este verano, durante una visita guiada por el mismo Iván Araujo por entre una exposición en el Centro de Arte Reina Sofía. Barajo la propuesta de trazar una investigación que trascienda como libro de poemas, nacido a partir de la influencia de una exposición de objetos artísticos cualesquiera.

Consiste, básicamente, en escribir al menos un poema por cada elemento expuesto, dejándome influir por él, no describiéndolo.

Partiendo de esta idea, pretendo investigar la coherencia arrastrada desde una exposición, tras atravesar el filtro de mis sentidos, a una obra escrita.

Desde este subjetivismo, por tanto, lo que inicialmente no resulta relevante es la naturaleza de los cuerpos que van a servir de fuente de colaboración, elementos para contaminar mi sentimiento.

En paralelo, coexiste la idea de realizar una entrevista a Iván o llevar a cabo algún tipo de colaboración con él. Entre otras cosas, porque admiro sus amplísimos conocimientos conceptuales del arte y, por otro lado, su capacidad de comunicarlos sin resultar un mero orador. Aprendo de él, socráticamente, de mis propias preguntas.

Por ello fundamentalmente, asisto a la inauguración de su exposición Territorios en la sala de exposiciones del Centro Cívico y Cultural El Foro de Pozuelo donde se funden como por un mágico encantamiento ambos proyectos en mi mente.

Entre las dos habitaciones de la sala comienzo a agitarme y medir las posibilidades de un trabajo allí, dedicado a esta muestra. Todo parece ir más rápido que la desaparición de las cervezas. Es una inauguración.

El simbolismo poético de su obra, se perfila como un ayudante entregado para conseguir esa coherencia requerida en un fruto semejante.

La calidez humana de Iván, nuestra relación, nuestro conocimiento mutuo le aporta una dimensión personal, casi imposible, a una creación llena de guiños, de Nortes, viajes, mensajes.

Estos proyectos colaterales se manifiestan como sabrosa guarnición para el libro futuro que comienza a perfilarse a partir de una producción poética que, casi seguro, tiene garantizada una

consistencia y un carácter propio.

Concretada ya la propuesta, sólo resta consagrarse a trabajar en ella.

Estamos en la gestación de Territorios.

A lo largo de las primeras tres semanas de Octubre, asisto al Centro Cívico Cultural El Foro de Pozuelo por las mañanas, en momentos en los que la exposición está abierta al público pero no hay más personas que los que trabajan allí: Juanjo y Asún, aparte de algún transeúnte despistado.

Estos son momentos de recogidas de muestras, trabajo de campo, como lo denominan los investigadores científicos. Cargado de unos papeles reciclados de mi segundo libro (Memorias de Azulejos) y unos bolígrafos, comienzo a escribir sentado en el suelo de la sala mirando cada uno de los cuadros, pero, esforzándome por no perder la perspectiva que aporta una visión más global de la obra encadenada de Iván. Aquel simbolismo que afirmaba como ayudante estaba allí, escribiendo conmigo.

Por las tardes llegan momentos de incubación, en lo oculto de mi mesa, de un documento que se llama, desde el principio, Territorios.

En el transcurso de la escritura obtenida a partir de los cuadros, surgen otros poemas relacionados con la misma sala, como el dedicado a los enchufes, por ejemplo, o a otros elementos fuente de contaminación que enriquecieron el resultado. He decidido dejarlos incluidos en el libro pues son parte integrante de la alimentación que ha amamantado al pequeño embrión.

A finales de Octubre, los poemas que componen el volumen están terminados y forman un todo coherente indivisible. Son un equipo y se necesitan los unos a los otros. De no se sabe muy bien dónde, han venido a ser más de sesenta poemas cuando los cuadros son treinta y ocho agrupados por series.

Cada serie tiene al menos un poema dedicado a la serie en sí y luego cada cuadro un poema como mínimo. Existen casos, como Mensaje o Viajero, que, por numerosas razones, algunas personales, es decir, íntimas, aportan una cantidad de información, de sensaciones, de potencial, que un único poema habría sido cuando menos una lástima. No puedo ni quiero evitar escribir más de uno para ellos.

Con un mapa artesano de las habitaciones de la sala de exposiciones, fabriqué un nomenclátor que me permite saber cuales de los cuadros han sido ya recolectados y, como quien no quiere la cosa, su nomenclatura, en la mayoría de los casos, pasó a ser el título casi numerológico del poema resultante.

Tras varios meses de quiebros y requiebros, en Enero de este recién estrenado año 2000, Iván y yo tuvimos ocasión de mantener la entrevista grabada que había planeado. Una intensa pero en absoluto densa charla, coloquio, que se prolongó cinco horas a la luz del sol de Lavapiés, en la terraza confortable de Sylvia Escarboutel. Ella se unió a nuestra tertulia con aportaciones muy interesantes.

Esta reunión derivó en unas discusiones acerca de conceptos tales como residuo, contaminación, coherencia, simbolismo, arte, creación, pintura, escritura y un largo etcétera.

La ingente cantidad de material documental recabado, hacía imposible su presentación a modo de anexo y no tenía entidad independiente suficiente, lo que planteaba un problema de difícil solución.

Afortunadamente, en un momento de lucidez, mi buen amigo Alberto Luna sugirió lo que habría de ser la forma definitiva de este trabajo.

En un todo compartido, conviven alternándose períodos relevantes de lectura de la entrevista, con bloques de poemas, que vienen a ser el cemento de la obra.

Por último, se anexa una entrevista rápida, de preguntas con respuesta inmediata, basada en una idea de un grupo de surrealistas en 1934.

De este modo, en esta edición, se presenta cerrado el presente libro, Territorios.

No queda más que esperar que se aprecie el trabajo subyacente y sea agradable e interesante como propuesta, investigación, proyecto, obra o libro. A mí, personalmente, ya me lo ha resultado. Ahora, lector, es tu momento.

Giusseppe, Madrid, 18 de Febrero, 2000

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